¿PERDIDO?

 

¿Perdido?

Pepe Ramos

 

         Había sido una noche extraña, me quedé dormido en el quicio de una puerta borracho como una cuba, según me había dicho la mujer rubia que me observaba, en bata y zapatillas, mientras intentaba apagar algo mi dolor de cabeza bajo la ducha de un baño que no conocía en absoluto.

         -Sí, Jonás, te pasaste de copas… menos mal que Jaime y Alfredo volvieron sobre sus pasos al darse cuenta de que no los seguías… no quiero pensar que hubiese sido de ti, dormido y borracho en ese barrio… Pero son buenos chicos, te trajeron a casa y me ayudaron a acostarte… Ya te contarán ellos, ya…

         “¿Por qué me llama Jonás? ¿Quién es esta mujer? ¿Por qué me habla con esa ternura y tan sonriente? Y sobre todo ¡Que coños pinto yo desnudo en esta ducha con esta mujer!

         -Sí, Jonás, sí, ahora mismo te traigo un café bien cargado y ¡a la piltra!. Ya he llamado al despacho… Tienes muy mala cara ¿quieres un masaje y…?

         -No, no, gracias… ya estoy… ya estoy… perfectamente.

         -Otra vez con tus famosas fugas. Deja ya de hacerte el perdido, sabes perfectamente que no te va a valer, soy yo, Rosaura, tu mujer desde hace… Ahora soy yo la que no lo recuerdo… ¡Ah!, sí, desde el 22 de febrero del 82, no, del 83, sí, eso, del 83 ¿Por qué finges no acordarte?

         “Me frota la espalda con un cepillo de crin y una paciencia de santa, me seca, me ayuda a ponerme el pijama, ya entre las sábanas me incorporo con sorpresa y al ver ese rostro reflejado en el espejo de la coqueta, un sudor frío recorre todo mi cuerpo, de la cabeza a los pies, ¿Quién es ese? Yo nunca tuve bigote, soy moreno, de ojos azules y tengo una cicatriz en la mandíbula de cuando me caí con la bicicleta siendo niño… Ese del espejo es rubio, tiene bigote y le faltan dos dientes de arriba ¿Estaré soñando?

         La tal Rosaura vuelve al dormitorio tarareando una habanera  y con el café, ya vestida para salir.

         -Anda, tómatelo a pequeños sorbos, como otras veces, le  he echado una pizca de sal… Ya verás, ya verás… en un par de horas volverás a ser el Jonás de siempre, querido. En fin, te dejo ¡tengo tantas cosas hoy! Tú duerme un ratito.

         “Ha salido corriendo con el índice entre los labios para que no replique. ¿Soy Jonás o soy Pepe? ¿Estoy despierto o sueño? Despierto, seguro, siento el café ardiendo.

         Me siento confortable en esta habitación muy bien ventilada, los visillos ondean con la brisa de una primavera avanzada, termino de tomar el café, reclino la cabeza en la almohada mientras susurro, sin saber por qué, Rosaura, Rosaura, Rosau…

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