La despedida -Microrrelato-
La habitación permanece en una extraña semipenumbra, Jaime, entra y siente un escalofrío al descubrir la cara, amarillenta, de su amigo, la extrema delgadez, la mirada, de perro apaleado, fija en un punto indefinido de la sala. Desde el sillón de orejas, Tomas no dice nada, pasan unos minutos en los que solo su entrecortada respiración denota que se ha dado cuenta de la presencia de Jaime. Luego, una voz ronca, extraña para ambos, dice: -Agradezco mucho tu visita Jaime, mucho, ¿quién te lo dijo? Jaime se remueve incómodo, duda antes de responder. -He venido porque en la oficina comentaron que... -Tengo cáncer... y, ¿sabes? solo me apetece estar así, en penumbra... y recordar... -¿Recordar qué? -Todo, las cosas que debí hacer y no me atreví...¡Si tuvieramos presente que estas cosas ocurren.!. -Lo sabemos Tomás, todos sabemos, que es...