EL REENCUENTRO
EL REENCUENTRO
Leí la noticia buscando otra cosa, lo compré porque, había en portada una propuesta
del Gobierno para los autónomos y… en fín, que ví la nota, no era una esquela, simplemente
un recuadro negro con una cruz y el
texto decía: Rogad a Dios en caridad por el alma de doña Consuelo Garrido Santos, viuda
de José Torres, misa funeral el día 23 de junio a las doce en la Parroquía de
María Auxiliadora, la recordé perfectamente, me vino a la memoria Maruxa,
“La Pelines” y nuestra infancia juntos, por eso fui. ¡pobre señora Consuelo!.
Sería verla, darle el pésame y adiós porque, en
estos casos, lo mejor es eso, cumplir y volver cada uno a lo suyo.
Pero, el hombre propone… Debo decir en mi
descargo que la homilía del sacerdote me
conmovió mucho, recordó cómo era, como se desvivía por todos, toda la misa
estuve como envuelto con la imagen de la
señora Consuelo, en el patio de su casa, regañándonos mientras nos curaba los
rasguños de las rodillas con agua oxigenada
o cuando veníamos, como de la guerra, con una pitera por jugar a las
“dreas”, era para nosotros como la Casa de Socorro, para evitar la regañína en casa. Descanse en
paz.
Cuando terminó la misa me acerqué a darle el
pésame, no había mucha gente y pude cruzar con ella algunas palabras, extrañas
pero cercanas.
-Te acompaño en el sentimiento Maruxa, no sabía
que estuviese enferma…
-Gracías señor, ¡ha sido todo tan doloroso!,
pero… ¿Le conozco? La verdad es que no caigo…
-Sí, soy Daniel, el “soplamocos”, claro, hace
tantos años…
-¿Daniel Requejo?, ¿el hijo de la señora Rosaura?
Sí que hace años, si, la última vez fue cuando el accidente de Teresita en el
colegio… ¿Cómo está?
-Bien, casada… y viviendo en Toledo… ¿Cómo recuerdas
aún aquel accidente? Debió ser hace… por lo menos veinte años.
-No, treinta o más, mi Consu y tu Teresita estaban
en sexto de primaría. Puede que treinta,
pero, perdóname, aquí y ahora… como comprenderás…
-Seguís viviendo en Traviesa de…
-Sí, un día me llamas y hablamos ¿vale?
Nos dimos dos besos y me aparté de la cola, otras
personas querían darle el pésame. Lo que me extrañó fue verla sola, sin nadie de su familia, marido, hijos… Por eso la
llamé, por eso, y por curiosidad.
-Oiga, ¿es el domicilio de doña Maruja Torres
Garrido?
-Sí, soy yo, ¿con quién tengo el gusto…?
-Soy Daniel
el…
-“El soplamocos”, ya… ¿Cómo estás?
-Bien, aquí en casa, intentando trabajar algo
que… con esta crisis…
-Entiendo, ¿A qué te dedicas?
-Soy representante de ropa y, ya sabes… desde
ropa interior a trajes de boda… pero…
-Ya, que no se vende nada ¿no es así?
-Nada hija, ni un pañuelo…
-¿Y qué es de tu vida?
- Pues… ya ves, solo, me separé, mi hija… casada
y lejos, me pasé a la representación porque, me comía la sangre, estar en la
mercería que me dejó mi padre esperando inútilmente que entrase alguien aunque
fuese a comprar unos botones… y durante algún tiempo, no creas, me fue muy
bien, pero desde lo del COVID-19…
-Calla, calla… que de ahí vienen todos mis males,
no quiero ni oír de esa dichosa…
-¿Tanto te ha dañado ese… bichito?
-Sí, mamá falleció en marzo, cuando estaba la
cosa en toda su efervescencia… Ni la vimos morir… ni siquiera tenemos la
certeza de que las cenizas que nos dieron sean las suyas… Y ya ha pasado un
año. Esto… esto no tiene nombre.
-Cuánto lo siento, pobre señora Consuelo, con lo buena
que era, ¿recuerdas cuando jugábamos en la calle y nos tocaba entrar corriendo
en tropel en tu casa y allí mismo, en el patio, nos iba curando con agua
oxigenada las raspaduras de las rodillas o
las piteras para evitarnos los zapatillazos de nuestras madres?.
-Sí, Daniel, sí, fue un tiempo feliz… o al menos
así lo recordamos ahora, Pero dime, Teresita se casó dijiste ¿ tiene algún
crío?
-No, son muy independientes, me cuesta decirlo
pero, como les va muy bien, se dedican al taxi las dos, por turnos…
-¿Las dos? ¿Entonces… quieres decir que…?
-Sí, son… Teresa y Yolanda.
-¿Y tú como lo llevas?
-Yo… bien, la que no lo aceptó desde el primer
día es mi mujer… nos costó el matrimonio.
-¡Oh!, Dani… cuanto lo siento.
-¿Y a vosotros? ¿Cómo os va?
-Bueno… bien, sin entrar en detalles, de Consu no sé nada desde hace meses, viaja
por el mundo, se dedica a la fotografía para una revista internacional, sola,
siempre sola, o al menos eso dice y Juan, mi marido, también se fue, pero eso
fue antes de lo de mamá. Tenía un… tú ya me entiendes, con una compañera de
trabajo y desde entonces… bueno, ¡qué carajo!, que estoy más sola que la fuente
de la plaza de mi pueblo…
-Eso se arregla fácil Maruxa, podemos quedar una
tarde y… seguimos hablando…
-Vale “Soplamocos”, vale, cuando tú quieras, ¡tenemos tanto de lo que podemos hablar y, a fin de cuentas, no hacemos daño a nadie… ni
nadie nos espera en ningún sitio.
- Bien, “Pelines”, bien… ¿Qué te parece mañana a
las seis en Las Torres? Un chocolate con churros y vamos poniéndonos al día…
-De acuerdo Dani, de acuerdo, a las seis en Las
Torres.
-Un beso “Pelines”
-Otro para ti “soplamocos”
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