LA FABADA DE GALINDUSTE.
LA FABADA DE GALISANCHO PEPE RAMOS Es puñetero el recuerdo, casi, casi que hasta hace daño recordar lo que disfrutábamos hace más de cincuenta años, Dios mío, ¡como duele lo prohibido!. Andrés se empeñó en que comiéramos en Galinduste, de dónde venía siendo su familia y celebrar el cumpleaños de Avelina, su novia y había quedado con el dueño del bar en que nos haría una fabada de antología, como las hacía su mujer, Las famosas fabadas de Rita. El invierno era crudo, pero envueltos en el humo de la chimenea y ante aquella fabada nos reunimos las tres parejas vigilando nuestro pequeño tesoro. Una fuente humeante de fabada, y otra esperando en la cocina, una botella de vino de Rioja abierta con ceremonia, una hogaza de pan candeal... Y de postre, flan casero. El blanco grueso de las fabes brilla ante el rojo chorizo y el pimentón tiñe el caldo. La morcilla o...