RECORDAR -Dedicado a mi madre.
Recordar
José-Luis
Ramos Martín
Dedicado a mi madre, que no tuvo
infancia, sufrió una guerra y abandonó esta vida cuando todo empezaba a irle
bien.
Recordar…
los dulces sueños del ayer… Recordar, aquel amor de antaño.
Con
esa musiquilla comenzaba la novela radiofónica “La Renuncia” que mi madre y la abuela
Juana seguían con las agujas de punto entre los dedos frente a la vieja radío
de teclas amarillentas.
Yo,
mientras tanto, roía despacio, para que durara, la pastilla de chocolate Coca
de la merienda.
Con
mis diez años quería perpetuar, como una imagen congelada, esos momentos, me
agobiaba pensar que al día siguiente tendría clase de matemáticas, latín o ciencias
naturales.
Era
feliz escuchando la musiquilla de “Leche condensada La Lechera” o “La canción
del Cola-Cao”, leyendo a Emilio Salgarí, coloreando los tebeos del Capitán
Trueno o jugando a las chapas en la
calle.
Mi
madre, ¡pobre mamá!, no podía soportar verme ocioso, trabajaba todas las mañanas
tras su Underwood en la oficina y las tareas de la casa con el fondo de las
novelas de la radio eran su mayor placer, por eso, cuando me sorprendía
escuchándolas, me regañaba.
“Pepito… ¿No tienes
nada que estudiar? Para llegar a ser algún día un hombre de provecho debes
aplicarte a estudiar, de lo contrario… -después, suspiraba profundamente y terminaba
susurrando-, “Este niño tiene muchos pájaros en la cabeza…”
Ahora,
más de cincuenta años después, me siento agradecido por todo lo que la vida me
ha dado, los libros leídos, los sueños que se han ido cumpliendo, las coplas cantadas…
y, por encima de todo, el amor que he dado y recibido…
¿Te
sonríes, mamá?
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