PONCIANO SANTELMO -Con aires del pueblo-

 

La carta de Ponciano

Pepe Ramos

 

Salamanca a 12 de agosto de 2026

 

Mi querido amigo Javier:

            Espero que al recibo de la presente, te encuentres bien, nosotros bien a Dios gracias.

            Lo cierto y verdá es que ya me venían barruntando por las mientes ideas de mandarte cuatro letras desque el Andresuco cayó malo, pero, me dije, ande vas Ponciano, a los q´andan lejos no se les dan disgustos.

Entavía, si fuese cosa mala, cosa p´a mandarlo a la capital, pero quiá, según el señor médico, tie q´andar poco, más que n´a quearse al escaño  y na mas, por eso me dije, que no, Ponciano, que no es cosa de andar con chismes p´a ca y p´allá y lo dejé de un día p´al desotro y hasta la presente que con lo del Obdulio me he dicho, digo, pos luego, esto si que se lo plantifico mu bien plantificao al Javier, si las entendederas me dan p´a tanto, y p´allá va la cosa.

T´ol mundo dice del Ponciano que no es d´andar  con paños calientes ni zarandajas, pos luego, por eso n´a más paso a relatarte lo que ocurrió en Peralejos desotro día.

La cosa es que veníamos el Goyo y servidor d´ancá la Rosaura, acababamos de ver el partido España-Grecia y nos habiamos metío entre pecho y espaldas tres o cuatro porrones, que la cosa no era p´a eso y p´a mas. ¿Digo o no digo verdá? ¿O no es p´amoscarse ver a   España endiñarle cinco golazos a Grecia? Pos eso, que andábamos con la cosa  de los goles y lo de la trifulca que se armó endispues, cuando, sin saber a santo de qué,el Goyo se me agarra del brazo y va y salta:

“Joer, ¿pos no está ahí mismamente el Obdulio?…”

Yo,al pronto,no pasaba a creérlo, pero sí, a un tiro de piedra, sustribao en el mostraor de la Consola y si te digo mi verdad, mas que el Obdulio se me representó su padre, que gloria haya, desastrao, hecho un perdis, con barba de un montón de dias, el pelo medio ceniza y a ronchones, con un vino en la mano… plantificao allí, a lo que yo me barrunté, p´a dar la tabarra…  miraba p´a lo que fue su casa… y la nuestra, ¡que coños! que t´oas quearon en las mismitas brasas.

Y el Goyo que me se pone morao y más tieso qu´un palo y me grita:

“Yo me lo cargo… ¡me cago en su estampa…! Hay que tener mu mala prosapia p´aparecer endispues de t´oaquello…”

Me vi mu mal, mu mal p´a sujetar al Goyo de los sobacos, te juro Javier que era un peso muerto, si no lo sujeto, se va p´ael y se lo merienda con patatas, ¡tenías que haber visto su cara!, si lo dejo, le arrea unos ñoños que lo estampana, vamos, tan cierto  como que me llamo Ponciano.

 Me costó, ya lo creo que me costó, tuve que zarandearlo como a un peral, hasta que, mu poco a poco, se me fue escurriendo y p´antonces  ya andabamos los dos algo más calmaos y voy y le digo:

“Déjalo, Goyo, déjalo, Pue ser que venga buscando eso… ya sabes que es de mala ralea, de siempre ha tenido mu mala leche y pue ser que l´ande buscando… mira que no tie na que perder, tengamos la fiesta en paz…”

Despacio, mu despacio, el Goyo se fue p´al bar a por el Obdulio como un imán.

¡Me temí lo peor!, Javier, ya te digo, los veía por el suelo arreandose estopa por un tubo, pero no, p´ami que al Goyo, al  verlo tan desmejorao, con aquellos ojos, y el tembleque de las manos, se le pegaron las mantecas, no cabe otra, quía, de no ser eso, el Goyo, con lo berraco qu´es, de la somanta que le pega lo deja p´alas mulillas, pero es caso y ello es que solo se le pagó a la cara y le gritó:

“Joer, tú, ¿De que coños vas? ¿T´as figurao que te ibamos a tirar confites…? ¿Es que no ties bastante con dejarnos a t´os en la puta calle? ¿A que santo eso d´ aparecer por estos andurriales? ¿Es que no se te alcanza que no queramos verte ni en pintura?…”

Yo, te lo juro, Javier, esperaba el arreón del Goyo pero el Obdulio puso una cara de tontolaba que nos sacó a t´os de las casillas. Parecía sonreir el jodio…y, cuando arrancó a hablar oye, nos dejó talmente helaos:

“Acabo de salir de allí… bueno, p´os eso, que venío p´a eciros… que  he dejao un papel p´al secretario en el que lo cuento t´o, velay, se lo dí a la Consola… p´a que sepáis que yo,  no fui el que explotó la bombona de butano… que yo… lo que hice mal, rematadamente mal, y bien que lo he pagao, fue no abrir la boca cuando m´ acusaban… de sobra sabeis vosotros que yo soy… bueno, que me acojono… y aquello fue mu gordo, mu gordo… y yo, andaba como acorchao, y desque me dijeron en el hospital  que había muerto gente m´asusté, pos eso, que mi pecao es ese, que me entró una galbana, una indiferencia grande, mu grande… y al quearme solo, sin la Rosa, sin el chaval…  t´o lo mandé anc´al coño… ¡ay si me barrunto lo de la trena! Pos luego, l´hubiese contao t´o… p´a mi que fueron los cabrones del  seguro los que lo enzarzaron t´o… en lo que yo salía o no salía del hospital…”

De pronto, sorbió de un trago el vino del vaso y arreó, renqueando, p´afuera del bar  y ni el Goyo ni el que suscribe  tuvimos cojones p´a ir a por el.

C´uantis que la Consola nos dio el papel y lo leímos t´o quedo como un jaspe, según decía el papel aquel, la estufa quemaba mal, había una bombona cerca… Total  que nos tomamos unas jarras a la salud del Obdulio y c´a mochuelo a su olivo.

En resumidas cuentas,  que al pobre Obdulio lo liaron como a un borrego y s´ha quedao  jodío para los restos.

P´a remate, entavía está por ver si  llegan los cuartos que nos adeuda el seguro por las casas o vamos a estar esperando t´oa la vida.

M´imagino que t´abras hecho una idea del berrinche, y esto sí, pos luego, esto, como pues comprender, sí era asunto pá mandarte las cuatro letras.

Espero que nos mandes a decir cosas de tu vida en los madriles ¿vale?

Y sin más se despide, con muchas expresiones, este que lo es.

Ponciano Santelmo

 

 

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