LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO.

 

LA PRESENTACION DEL LIBRO.

                        Dedicado a mis hijas.

El eco de los aplausos resonaba en mis oídos con la fuerza de las olas invernales contra las rocas en una playa del Cantábrico.

 "Había soñado con este momento muchas noches, pero en mis sueños no tenía que hablar, nunca he hablado en mis sueños, solo eran imágenes de cine mudo, hablar para mí es algo que me produce terror desde el primer día que fuí a la escuela".

"De pie, en el escenario, con las luces brillantes sobre mi y un mundo de sombras frente que veo un poco lejos, hacen que me sienta expuesto, vulnerable".

"El presentador acababa de anunciar mi nombre, Gabriel Gutierrez, y ahora, todos esperan, ansiosos, mis palabras".

-"Se-se-señoras y se-se-señores," así comencé, y. como otras muchas veces, escuché un mumullo colectivo en la sala".

"Toda mi vida he trabajado incansablemente para superar mi tartamudez, pero, el nerviosismo hace que mis palabras tropiecen unas con otras. El murmullo recorre la sala y yo, como siempre, cierro los ojos un instante y trato de encontrar la calma que siempre consigo en la soledad de la Biblioteca Pública en la que trabajo, pero que ante el público tarda, tarda mucho".

"Mi mente viaja hacía atrás en el tiempo, vuelve a los días en que mi tartamudez me había convertido en el blanco de bromas crueles. Tenía seis años cuando corregí a mi maestro, cuando, al decirle que mi nombre era Gabriel Gutierrez, salió de mis labios "Grabiel Guterres",  desde entonces me llamaron y siguen llamándome alguno aún,  "el portugués". La risa de mis compañeros aún resuena  en mi memoria a pesar de los años que han pasado y todo el tiempo dedicado a corregir mi torpeza verbal."

"La soledad se convirtió en mi refugio. Me hice introvertido, encontraba consuelo en los libros. Las páginas impresas no se burlaban de mi, me aceptaban sin reservas".

"Fueron los libros en los que me refugié  todos estos años los que me salvaron, mi amor  por la lectura, y más tarde, por la escritura, han hecho de mí lo que soy ahora".

"Los libros eran mis amigos, unos amigos que no me juzgaban, y cada palabra que escribía, era un paso hacia mi autoestima personal."

"Al terminar mis estudios de Biblioteconomía, comencé a trabajar en la Biblioteca Pública de la pequeña ciudad castellana a la que pertenezco. Un lugar tranquilo, olvidado del bullicio del mundo exterior. Desde el primer día, como un reto a conseguir, fui sumergiéndome en ese ambiente".

"Los libros contaban todas las historias que habían imaginado otros, y yo, vivía las aventuras de piratas,  héroes y villanos,  amor y traiciones,  con esas influencias empecé a escribir mis propias historias".

"Poco a poco, voy ganando confianza. La escritura se ha convertido en mi voz, una voz que no tartamudea ni se avergüenza".

"Ahora, presentando mi primera novela, vuelve a mí la torpeza de antaño y sufro por ello, comprendo que es el reto que aún está por superar, esa tartamudez sobrevenida cuando la creía superada me retrotrae a mi incapacidad para aceptar ser el centro de atención, es una triste limitación que no me impide ser quién soy, no estoy aquí ahora  por mi tartamudez, sino por mi talento".

"Respiro hondo, abro los ojos, me enfrento de nuevo a la audiencia y las palabras de mi terapeuta me dan una extraña fuerza para superarme: "Habla desde el corazón, Gabriel. La gente quiere escuchar tu verdad, no la perfección."

"Es un ho-ho-honor," -consigo continuar-, "re-re-recibir este premio. De-de-desde niño, lo-lo-los li-libros han si-si-sido mi refugio y mi in-in-inspiración. Gra-gracias a ustedes, por a-a-apoyar mi tra-trabajo y cre-creer en mi-mi-mí..."

"La ovación es ensordecedora. A medida que los aplausos se apagan, siento una paz interior que nunca antes había conocido. He hablado, y aunque no ha sido perfecto, ha sido auténtico".

 

 

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