TENEMOS QUE ELEGIR
TENEMOS QUE ELEGIR.
Vivimos tiempos convulsos,
nuestras libertades están coartadas, la situación que ha provocado el Covid-19
en todo el mundo nos obliga a replantearnos nuestras vidas, el
confinamiento da lugar a que tengamos ocasión de pensar, leer, escribir, centrarnos
en nuestros sentimientos y valores y eso nos hace sentir inseguros, nada de lo
que ha sido nuestra vida va a ser igual en lo sucesivo. Nada.
En Estados Unidos, el presidente Ronald Trump habla de una conspiración china para dañar el desarrollo mundial y perjudicar
expresamente a Estados Unidos y que el Covid-19 ha sido creado artificialmente
en un laboratorio de Wuhan, la ciudad donde empezó todo en diciembre pasado,
pero ni la OMS ni la CIA aceptan tal cosa, les parece demasiado rocambolesca,
fuera de toda lógica, pero, la mente humana…
El gobierno español está dando
los primeros pasos, valientes y arriesgados pasos, hacía la desescalada, que
así se llama al pasillo que nos llevará a la NUEVA NORMALIDAD, mañana 2 de mayo
comenzaremos a salir de paseo los mayores, podemos elegir, por la mañana de
diez a doce o por la tarde, de siete a ocho de la tarde, cuando no haya en la
calle, demasiado tráfico, somos personas de alto riesgo, nacimos en la primera
mitad del siglo pasado y podemos padecer, y padecemos, patologías previas. Está bien que el
gobierno piense en protegernos, somos los más perjudicados si el virus ataca.
En todos los países se han encontrado con el mismo dilema y han optado por diferentes técnicas para combatir esta pandemia, en función de su capacidad sanitaria, nosotros, que creíamos que estábamos a la cabeza de Europa por nuestra Seguridad Social que cubría a todos, debemos aceptar que no es así, que no tenemos suficientes hospitales, médicos y medios para una pandemia de estas características, y
aceptamos la política sanitaria seguida por el gobierno. La política sanitaria.
En lo político, el confinamiento
de la población ha ocasionado, en España y en el resto del mundo, una recesión
galopante que nos hará retroceder bastante en nuestro poder adquisitivo
y de bienestar. Bienestar creado a costa de cargarnos los ríos, contaminar el medio ambiente y degradar la naturaleza.
La vida continúa, la primavera
florece como nunca, el alivio que este confinamiento ha supuesto para la vida salvaje y la naturaleza en general hace que todo, al salir a la calle, nos parezca más bonito y el verde de la hierba sea mucho más brillante, la falta de productividad,
muy lesiva para la población es buena, buenísima, para la naturaleza ya que ha favorecido con más libertad y los ríos fluyen cristalinos, y los animales campan confiados en medio de
nuestras ciudades, se oye a los pájaros, el silencio nos serena a todos y, si
no fuera por esta extraña sensación de irrealidad, todo sería perfecto.
Comprobamos por tanto, que el
desarrollo humano es lesivo para la naturaleza y la naturaleza es vital para
nuestra subsistencia, por tanto, ¿deberíamos reconsiderar la posibilidad de
retroceder en nuestros comportamientos agresivos hacía nuestro elemento de vida
que es la naturaleza?
Indudablemente, pero los
intereses creados condicionan el comportamiento y los sentimientos
del ser humano.
Otros países no pararon su actividad industrial y combinaron la salud y su defensa con el mantenimiento de la vida laboral, ¿han tenido por eso más muertes? No, en la mayoría de los casos, especialmente en los países mas desarrollados del norte de Europa, como Suecia, Finlandia, Noruega etc. la recesión se ha cebado mucho menos que en países como el nuestro que han puesto en primer lugar la defensa de la salud y han dejado solo las actividades esenciales para la vida normal, transportes, alimentación y sanitarios.
¿Quién acertó?. Es difícil acertar cuando no se conoce al enemigo que se tiene enfrente, no es fácil acertar.
Ahora, cuando parece que cede el problema sanitario, cuando se inicia, tímidamente, la actividad empresarial, es cuando se puede pensar en las pérdidas y en la crisis que se nos viene encima.
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