El fin de Facundo Cabral
El fin de Facundo Cabral
José-Luis RAMOS
El 9 de julio de 2011
mataron a Facundo Cabral.
Era más que cantante, un predicador de esperanza para los oprimidos, un mensajero de paz, por eso, ahora que va a hacer un año que nos falta, nos sentimos menos vivos, menos libres, mas angustiados, sentimos que estamos viviendo en un mundo en el que hay sicarios capaces de matar a la paloma de la paz por unos euros, cumpliendo, inmisericordes, ordenes de cualquiera que les pague.
Quiero creer que
su mensaje de esperanza despertó y sigue despertando el ser
superior que todos llevamos dentro, que nos ayuda a superar las mezquindades que cotidianamente sufrimos.
Vivimos un tiempo en el que los pobres, los siete millones de pobres españoles con nómina que tienen que mantener al resto y sufrir todas las bellaquerías de los poderosos y prepotentes que nos atropellan con el terrible tanque del dinero, esos que hacen la política del miedo, que nos inyectan en vena en cada telediario los mil cuentos con los que destruyen nuestra ilusión, nuestra esperanza de ser mejores, de conducirnos por el corazón no por el estómago, que arruinan el estímulo de superación, que nos roban los valores que con pan y patatas sembraron en nosotros nuestros padres en nuestra pobre infancia y juventud de postguerra en medio de una dictadura, que ellos, nuestros padres, nos hicieron no ver con su desprendimiento y entrega, ellos fueron los que nos hicieron hombres y mujeres de verdad, portadores de valores, sentimientos, derechos, obligaciones y compromiso con la vida, porque sabían que tras lo que habían pasado, una guerra de tres años. Solo nos haría mejores el amor, el esfuerzo, el sacrificio y la paz.
Todo eso se murió un poco para nosotros cuando un sicarío asesinó, por error, o porque estaba allí, queriendo matar solo al mal individuo que lo había contratado para actuar aquella noche en una de sus salas de fiestas, y queriendo matar al chacal, asesinaron también a la paloma, la voz que clamaba en el desierto, la voz de Facundo Cabral.
Esperemos que algún día, cuando termine
este mal sueño que padecemos, se de a estos heroes el valor que merecen, se valore su lucha por despertar las adormecidas conciencias de los hombres, con su guitarra, su voz y su humanidad, como única arma.
Dios te bendiga Cabral,
descansa en paz. Cumpliste tu misión en la tierra.
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