EL PADRENUESTRO DE JESÚS -Lucas 11
El Padrenuestro de Jesús –Lucas 11
Padre, santificado sea tu nombre/Venga tu Reino/ Danos
cada día nuestro pan cotidiano/ Y perdónanos nuestros pecados
porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe/ Y no nos dejes caer
en tentación. Amén.
Sí, señor, si señor. Venga tu reino y danos cada día nuestro pan cotidiano. Perfecto. Eso es lo que podemos y debemos pedir a Dios así como que nos perdone nuestros pecados, necesitamos el perdón de nuestros pecados pero...
Hay una condición, que también nosotros perdonemos a todo el que nos debe, eso ya tiene su cosa, ¿estamos dispuestos a perdonar a todo el que nos debe?
NO, así, con mayúsculas,
si perdonamos a todo el que nos debe estamos en desventaja con el mundo de cada
día, nosotros debemos a otros y otros nos deben a nosotros y si ellos, los
otros, no están dispuestos a perdonarnos ¿Cómo vamos a ser capaces de perdonar
nosotros a todo el que nos debe?
Entonces ¿Qué pasa?, pues… muy sencillo, como no nos viene bien... lo cambiamos, no lo cambiamos nosotros, lo cambia la Iglesia.
Ha sido la Iglesia la que lo ha cambiado, los que somos algo mayores recordamos que cambiaron el Padrenuestro hace
unos años.
Se rezaba. “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” y se cambió por “nuestras ofensas”, eso es más fácil de cumplir, mucho más fácil, ¡dónde va a parar!. A mí me ofenden y yo me doy por aludido o no, según me convenga, y tenga las ideas más o menos claras pero es que lo de “porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe” choca con muchas cosas, si perdonamos al que nos debe, menudo negocio hacemos, no señor, no señor, hay que ponerlo fácil, “perdónanos nuestras ofensas”, que no entre en juego lo crematístico, que sea más fácil, pero, ¿era eso lo que nos enseñó Jesús? No. ¿Entonces? Nada, que el Padre no es solo nuestro, es de todos y para todos, buenos y malos, justos e impíos, no podemos decirle a Dios Padre Nuestro. ¿Quiénes somos nosotros para que Dios sea solo nuestro? Padre, si es que somos cristianos tenemos que ver a todos como hermanos de ese Padre del que hablamos y que nos ama, pero, a todos, no a nosotros solos por ser... ¡Qué se yo!, ¿podemos decir que exclusivos?. Nada, nada, Padre, que es lo que dijo Jesús.
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