Mi peripecia en el hospital
MI PERIPECIA EN EL HOSPITAL
Sin saber por qué ni como, unos sudores fríos me llevaron al Hospital y así fue como conocí qué peripecias han ido ocurriendo en este nuevo Centro Hospitalario desde su inauguración.
Cuando se crearon, hace casi cincuenta años, el Hospital Virgen de la Vega y un tiempo más tarde el Hospital Clínico parecía que teníamos hospital para varias generaciones y sí, han sido más o menos dos, pero, el tiempo que pasa y la población que crece nos ha llevado a que no eran suficientes para atender las necesidades de Salamanca y las ciudades de alrededor, porque como el Hospital Clínico se convirtió en Centro de Referencia de algunas especialidades vitales, vienen a Salamanca pacientes de muchos sitios, siempre ha sido así, dónde hay calidad, todo el mundo quiere participar de ella. Y esto motivó la necesidad de un Hospital que centralizase todo y así se pensó en la creación del nuevo Hospital de Salamanca.
Hace más de un año que entró en funcionamiento a plena satisfacción de la mayor parte de sus usuarios pero, siempre hay un pero en todo, surgió el AMIANTO.
¿Y eso que es? Pues mire usted. Cuando se edificó el Hospital Clínico no se sabía, hace muchos años no se sabían muchas cosas, que cubrir los tejados, bajantes y canalones con láminas de AMIANTO era peligrosísimo para la salud de los que estén a su alrededor y al desmontar como un mecano, pieza por pieza, el Hospital Clínico porque el Hospital Virgen de la Vega queda para consultas, saltaron todas las alarmas porque la próximidad del Nuevo Hospital con el Clínico contaminaba peligrosamente a todos los sanitarios y pacientes.
Solución.
Cerrar todas las ventanas del Nuevo Hospital hasta que se haya terminado la demolición y desaparezca toda posibilidad de contaminación por AMIANTO en la zona, ese es el motivo de que, en todo el Hospital haya obligación de llevar mascarilla quirúrgica noche y día y renuevan el aire cada cierto tiempo en todo el edificio.
Esta situación, bastante bien aceptada por los usuarios, es uno de los problemas con los que se encuentran cada día los que tienen que estar en el hospital, bien sea como profesionales o como pacientes.
¡Qué bien se entiende la palabra paciente estando en el Hospital!
Mi estancia de ocho días en este Centro no pudo ser más grata en cuanto la amabilidad, profesional y afecto de todo el personal independientemente de la circunstancia personal que me tocó vivir por mi infección biliar y otros leves contratiempos.
Entré un lunes ya casi de noche tras comprobar cierta ictericia y molestias varias.
Pasé, como a todos los que entran por urgencias, por un verdadero carrusel de pruebas, la consulta terminó a las diez de la noche y comenzaron las pruebas de todo tipo que terminaron a las dos de la mañana cuando fui ingresado.
El martes la cosa estaba poco clara, las pruebas detectaban algunos problemas biliares además de una infección producida por una bacteria que había que eliminar a base de antibióticos. Bueno, paciencia y ya se irá viendo,- nos dijo la doctora el martes por la mañana-, pero, la cosa no pinta nada bien.
Las enfermeras me indicaron que, al día siguiente, miércoles, me harían una prueba, que tenía que estar preparado a partir de las ocho y media de la mañana. Miedo, en principio no, era solo una prueba.
Paso toda la mañana inquieto, pendiente del reloj, y a medida que iba pasando la mañana irritable y malhumorado ¿por qué no vienen a buscarme?.
La noche anterior no había dormido casi nada, falleció el compañero de habitación y todo fueron carreras, idas y venidas.
A eso de la una de la tarde se presenta un camillero para llevarme a la dichosa prueba.
Entro en una sala muy grande donde hay muchas enfermeras y bastantes pacientes, me toman los datos, me quitan las gafas y me depositan con gran cuidado en una camilla, de lado, con las piernas en ángulo. Me meten un tubo en la boca "para que no te muerdas la lengua" me indica una de las enfermeras mientras otra va metiéndome anestesia, en pocos segundo quedé totalmente dormido. Una hora y media más tarde despierto un poco, me preguntan quien soy, como me llamo, que edad tengo... Y otro camillero me lleva a la habitación donde espera Pilar.
Sigo somnoliento, en cuanto veo a Pilar me relajo y vuelvo a lo mío, es decir, a dormir, al rato viene otra doctora que se presenta y dice que todo ha ido bien, sonrío y vuelvo a dormir.
El jueves aparece un cirujano que, con un poco más de detalle, me explica en qué ha consistido la prueba.
Bien, todo ha salido mejor de lo que se pensaba, la infección no dejaba ver que lo que obstruía el canal de la vesícula era una piedra y se ha retirado, además, había problemas con el acceso al intestino grueso que ahora está bien y alguna cosilla más sin importancia, hay que quitar la vesícula pero más adelante, ahora a seguir combatiendo la infección y cuando se consiga, el lunes o martes, pienso yo, podremos darle el alta.
Estas palabras fueron como un bálsamo, a partir de ahí, no me importó que todos los días me hicieran una analítica a las siete de la mañana, la bolsa de antibióticos cada ocho horas, nada, ya podía ir al baño, me daban de comer, solo tenía el catéter de la mano. Todo bien. Claro que no pude ir a votar para ayudar a la causa, pero bueno. Ya se irán resolviendo las cosas.
Ahora, ya en casa, débil pero con ánimo, voy recuperándome con ilusión para estar fuerte ante lo que venga, responsabilizado de que tengo que prescindir de comidas copiosas, queso curado, chorizo, cocido..., pero, sin eso también se vive bien.
Papi, me ha gustado tú relato, sobre todo tu capacidad de transformar en "arte" una experiencia, cuanto menos, inesperada., Porque, si bien es cierto que ya arrastrabas días de un cansancio "raro", uno nunca piensa que hoy estoy comiendo en casita y mañana termino ingresado en el hospital. Creo que esto nos debe hacer más conscientes de la importancia de vivir el momento presente... porque cada día que pasa no vuelve... Y un día peleados con los que más queremos es una completa insensatez ( Pero bueno, esto es reflexión más para mí... por lo mal que lo he pasado... muchos sentimientos encontrados....en fin! No pretendo dar lecciones a nadie, y menos a mi padre, que te adoro y aprendo de tí mucho... La lección de vida me la das tú).
ResponderEliminarAgradeces el trato de los profesionales que te han atendido, y comienzas diciendo algo así como qué significa ser"un paciente"... Tú eres quien tiene el mérito y el que se ha ganado la amabilidad del personal sanitario, por lo buen paciente que has sido, valiente, y resignado. Todo un héroe que es capaz de sacar paciencia en medio de la incertidumbre y el miedo... Además de lo incómodo de las molestias fisicas ( un montón de pruebas, etc). Para mí ha sido una experiencia nueva y muy "especial" los ratitos de poder hacerte compañía en la habitación...
Estoy muy orgullosa de tí, papi, sigue así, campeón, mi campeón!! Un abrazo 😘
Genial relat! He descobert un gran escriptor. Enhorabona! Me alegro que estés recuperado y me encanta tu mirada positiva y creativa. Un abrazo desde Barcelona de los Caruana Martínez. Salut!
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