MANUEL ESCAPA DE LA DUCHA.
MANUEL ESCAPA DE LA DUCHA.
Un cuento de Pepe Ramos para su nieta JULIA.
-Mamá, quiero que me cuentes un cuento del abuelito. ¿Vale?
- Vale, pero tienes que cerrar los ojos y escuchar con mucho interés.
Pues verás, Manuel tenía seis años y muchas preguntas. Cada mañana, al despertar, se asombraba mucho al ver que todo estaba igual que lo había dejado la noche anterior al quedarse dormido. En los cuentos, venía un hada y lo ordenaba todo, al zapatero le hacía zapatos mientras dormía, al panadero le preparaba el horno, al leñador le cortaba la leña... Así y a Manuel no le pasaban esas cosas, por eso se extrañaba y se hacía muchas preguntas. Aquella mañana ocurrió algo así como esto.
Miraba a la ventana abrigadito en su cama y la ventana seguía entornada, la mesilla de noche tenía el vaso de leche que le dejó su mamá por si se despertaba con sed, los juegos estaban en el suelo, la cartera del cole colgada detrás de la puerta, y se preguntaba.
-¿Qué está pasando? Ahora es de día, papá y mamá están preparando el desayuno porque se oye el ruido en la cocina, han encendido la radio y escuchan las noticias, la verdad es que Manuel no tenía ninguna gana de levantarse por eso, se da la vuelta, es un juego, si se queda un poquito más acurrucado en la cama vendrá mamá, le llamará dormilón, le dará un beso y entonces... Entonces Manuel tenderá los brazos y agarrará a mamá por el cuello y tendrá que empujarle despacito de las manos para que se levante y le pregunta.
-¿Qué tal ha dormido mi cielo?
-Oye, mamá, por qué me llamas "mi cielo"? No entiendo. Yo me llamo Manuel y tú te empeñas en que...
-Vale, vale, arriba dormilón, que el desayuno está en la mesa y tienes que ducharte, desayunar y salir para el cole, que el reloj no para...
-Oye, mamá, ¿Y por qué no para el reloj?
La mamá se impacienta un poco porque tiene prisa, pero disimula y contesta a Manuel.
-Mira cariño, el reloj no para porque indica el paso del tiempo... De eso te estoy hablando, de que si no te das prisa vamos a llegar tarde los dos, tú a tu cole y yo... al trabajo, que hay que ser ordenados y tener en cuenta eso...
-Ya, ya lo sé, que el reloj no para y que el tiempo...
-Sí, Manuel, sí, el tiempo pasa y pasa y todo lo que no se haga a su hora hace que todo lo demás se retrase y no es bueno...
-Oye mamá, ¿Y siempre ha sido así? Siempre ha habido relojes que hacían que la gente corriese para llegar a los sitios...
Mamá no quiere caer en la trampa de Manuel para entretenerla, oye a papá que tose fuerte... eso significa que tiene prisa, que ya está todo listo.
-En realidad no, los relojes no existieron siempre, antes, cuando no había relojes era... era porque no hacían falta, la gente tenía pocas cosas que hacer y se controlaba el tiempo por el sol...
-¡Qué bonito!, tienes que contarme eso del sol que... que tiene que ser la mar de interesante... ya ya, pero que ahora no puede ser porque... porque no hay tiempo... hay que salir pitando para llegar al cole y al trabajo y además...
-Además todo lo que tú ya sabes, salta de la cama, perezoso, que te voy a comer un día una oreja...
-No, eso no vas a hacerlo, porque, si fueras a hacerlo... ya no tendría orejas... siempre me dices que te vas a comer mis orejas... y aquí siguen.
La mamá tira de la colcha y deja a Manuel sobre la sábana, entonces es cuando Manuel salta y corre descalzo hacía la ducha gritando y riendo.
-No me pillas, no me pillas, cinco minutitos que hago un pis y estoy sentado a la mesa... solo cinco minutitos ¿vale?.
-Vale... chantajista, siempre te tienes que salir...
-.. con la tuya, siempre te tienes que salir con la tuya...
Aparece papá mordiendo una rebanada de pan tostado con aguacate y mantequilla, guiña un ojo a mamá y los dos salen del dormitorio camino de la cocina.
Cuando Manuel se sienta a desayunar toma un sorbo de cola-cao calentito y comenta sin que nadie le haya preguntado nada. Papá y mamá toman el café con algo de prisa.
-Bueno, pues esta noche... esta noche he soñado... he soñado con la clase de geografía de la señorita Rebeca... y estaba diciendo que Zamora estaba cerca de casa, que en un coche, en una horita... y yo llegaba antes y me escondía en una iglesia para que me buscasen y así jugar al veo veo... y la señorita se enfadaba conmigo porque se había asustado, y dijo a todos que teníamos que ser buenos, que no se podía hacer eso de esconderse, que ella conoció hace muchos años a un niño que se perdió y tardaron días y días en encontrarle y que los papás lo pasaron muy mal y los maestros rezaban en clase para que apareciese... y apareció.
-Y eso...¿ lo contó la señorita Rebeca en clase de geografía? -Preguntó papá.
-No, papá, eso lo soñé yo esta noche... Es que, el cuento de anoche tenía una historia de un niño que se perdía y que para volver a casa había echado pedacitos de pan en el camino y así supo llegar a casa...
Papá miró a mamá con cara de preocupación.
-Me parece que tenemos que seleccionar mejor los cuentos que le leemos a Manuel... Ya tiene él bastante fantasía para añadirle más...
-Pero si es un cuento de Hansel y Gretel de toda la vida... -protesta mamá-.
-Aun así, me parece que tenemos que volver a los cuentos de Gloria Fuertes...
-Eso, eso... y los trabalenguas, esos si que me gustan...
Papá y mamá se levantan de la mesa, y papá, mirando al reloj dice:
-Total que otra vez te has salido con la tuya de irte al cole sin duchar... Me parece que voy a tener que ponerte despertador, es el segundo día de esta semana que me la juegas con la cháchara...
-Bueno papá, ya es viernes... y mañana no tengo que ir al cole.
-Eso no te va a librar de la ducha perillán, que eres más listo que los gatos escapando de la ducha.
Y colorín, colorado, este cuento ha terminado.
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