¿QUE PASARIA SI SE OCULTASE LA LUNA DURANTE ALGÚN TIEMPO?
¿Qué ocurriría si se ocultase la luna durante algún tiempo?
Aquel día nos quedamos pasmados, llegaron las siete de la tarde y no necesitamos encender las luces, no oscurecía ni a la de tres, salimos más tarde, nos dio tiempo a charlar sobre lo que estaba ocurriendo, ¿por qué no oscurecía? ¿Sería otra rebelión de la naturaleza? No. Dijo el listillo de turno, Juan tenía que ser, ¡que raro!.
Según Juan, aquello era un
fenómeno extraordinario que no había ocurrido nunca desde que se tenía memoria,
pero que el tema de los astros, el sistema solar, todas esas cosas, nada tenían
que ver con la Naturaleza agredida por el hombre como se dijo antaño, cuando lo
de los virus, que el hombre estaba
destruyendo la naturaleza y por eso se reveló, pero esto era distinto, esto era
otra cosa. Debíamos reflexionar, no era normal que la Luna no saliese, debíamos
pensar en las consecuencias que su ausencia tendría en nuestras vidas.
Anda que se habría quedado
calvo de tanto pensar, eso era distinto, los ciclos del sol y la luna eran
imprescindibles para la vida del hombre sobre la tierra.
¿Y si esto era algo
definitivo?
Mejor no pensarlo. Nos
fuimos a casa sorprendidos no, alucinados, el reloj daba las nueve y parecía
que fuesen las cuatro de la tarde.
Después de cenar, con ese tema
en todas las bocas, pusimos la televisión y los augures de siempre machacaban,
sabihondos ellos, con ese extraño fenómeno, cansados y tristes, asustados más
que otra cosa, nos fuimos a la cama, pero ¿se podía dormir en esas
condiciones?, ni bajando las persianas, ni
apagamos la calefacción, nada, que no había forma de cerrar los ojos, tomamos
las pastillas y, ni por esas, nos quedamos mirando al techo como si el techo nos fuera a dar la respuesta.
Y así estuvimos tres días, supimos
que eran tres porque los relojes seguían funcionando, los trabajos los seguimos
haciendo como Dios nos dio a entender, bostezando a todas horas, de mal humor,
desganados…
Por fin una tarde empezó a
oscurecer y todos salimos a las ventanas, no nos lo podíamos creer, por fin volvíamos
a la bendita normalidad.
Esa noche fue como una
Nochebuena especial, sin los fastos navideños pero con una sensación de
incontenible alegría, todo parecía más bonito, las sonrisas eran más hermosas,
las palabras parecían florecer como nuevas en nuestras bocas…
¿Y si aquello hubiese
durado semanas, o meses o años?
Hubiese cambiado nuestra
vida totalmente –dijo Juan- el otro día, el párroco dijo que eso era un aviso
de Dios… Tendríamos que aprender y ser mejores…
¡Paparruchas!, son cosas que
ocurren sin saber por qué, no tiene nada que ver con fenómenos religiosos, son
fenómenos naturales o antinaturales, pero fenómenos… ¿O quizá no?
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