EL ratón CRÍ CRÍ
EL RATÓN CRÍ CRÍ
Un cuento del abuelo PEPE para mis nietos JULIA y OLMO
Al Ratón Crí Crí le gusta mucho hablar, mucho, por eso le cuenta las cosas que ve cada día desde el
tragaluz del desván donde vive a la Cucaracha Chacha.
-¿Tú sabías que los animalitos tienen su propio idioma?
-Sí, Cosi y Nit se entienden muy bien y hablan mucho.
-¿Y sabes que nosotros, podemos oír lo que dicen desde los cuentos?
-Sí, desde los cuentos sí. Oye, ¿por eso me cuentas cuentos cuando me voy a dormir?
Sí, claro, por eso.
-Pues hay niñas en mi cole que no creen eso.
-Porque les gustan poco los cuentos...
-Entonces, ¿es por eso por lo que me cuentas cuentos?
-Sí, además, los cuentos de animalitos son muy divertidos y a tí te encantan los animales, por ejemplo, Nit, Cosi...
-Nit y Cosi no son animales... son... son gatitas. Y yo... yo las quiero mucho.
Pues eso, si cierras los ojitos y tienes muchas, muchas ganas de escuchar este cuento... Puedes escuchar lo que dicen el Ratón Crí Crí y la Cucaracha Chacha.
-Sí, mamá, sí...
-Pues cierra los ojitos y escucha.
Los animalitos que tú conoces, Cosi y Nit tienen su idioma propio, y se comunican, ¿A que Cosí y Nit oyen a mamá y a papá cuando suben la escalera y salen a la puerta a recibirnos? por eso, porque entre ellos hablan y se entienden, en su idioma, igual igual que nosotros en el nuestro...
-¿Seguro?
-Sí,
tan seguro como que me he comido un huevo duro.
-¿Por
qué?
-¿Por
qué me he comido un huevo duro? Pues porque me gustan los huevos duros bien
picaditos en la ensalada o solos o…
-¡Que
no!, que yo te pregunto que por qué podemos escuchar a los animalitos… Yo no
sabía que…
-Claro,
porque los niños y las niñas, de pequeños… no saben muchas cosas… y las tienen que ir aprendiendo en los cuentos, en la escuela...
-Pues
cuéntame esa historia del Ratón Crí Crí que enseguida, enseguida, me quedo dormida.
-Pues
verás, el Ratón Crí Crí vivía en…
-En
un desván, eso ya lo has dicho antes.
-Sí, pero no te había dicho que el desván estaba oscuro y que solo entraba un poco de luz por el tragaluz que había en lo alto de una pared, con barrotes y todo, y desde allí, el Ratón Crí Crí podía ver, a veces, pasar a la gente, salir el sol, llover en primavera, nevar en invierno… Sabía, por los ruidos, si la gente estaba contenta o triste, si querían verle o no, el Ratón Crí Crí podía ver muchas cosas y se las contaba a la Cucaracha Chacha que, como era más pequeña y solo miraba para abajo, no se enteraba de nada de lo que pasaba arriba, en la acera de la calle, y, ¿sabes? por eso se lo contaba, por eso y porque si no hablaba con alguien se aburría mucho. Por eso, aquel día le contó lo de la niña que miró por el tragaluz a la Cucaracha Chacha:
-"Primero vi a una niña que pasaba, tenía un vestido muy bonito, verde y rojo, con flores, y los zapatos negros de charol que brillaban, ¡no veas como brillaban!, y se asustó al verme, la verdad es qué no sé muy bien por qué... por que yo... ¿Soy guapo o no soy guapo Chacha?
-Como tardes tanto en contar este cuento, me voy a quedar dormida -dijo la Cucaracha Chacha-
El caso es que se llevó la mano a la boca y dijo: “Mamá, mira, ahí abajo hay un ratón muy grande, muy grande, con unos bigotes muy negros y finos como el hilo, y muy largos, y ahora mismo, está mirando hacía nosotras… ¿Qué tenemos que hacer?"
-Y la mamá tiró del brazo de la niña y luego dijo:
"Nada, hijita, nada, con los
ratones no se habla, son sucios y te pueden morder…
Pero la niña puso morros y tirando de la mano de su mamá para atrás insistió:
"No me lo creo, no me lo creo… Los ratones como ese, tan bonito, no puede morder a las niñas… Seguro que no… -la Cucaracha Chacha, un poco molesta, miraba al Ratón Crí, Crí como si fuese un mentiroso dijo como canturreando:
-Te lo estás inventando, te lo estás inventando, eres un mentiroso y un mentiroso... y si dices tantas mentiras, voy a dejar de "ajuntarme" contigo, yo creo, y además lo he visto, que las niñas tienen mucho miedo de los ratones, bueno, al menos tienen miedo de las cucarachas como yo, un día…-Y la Cucaracha Chacha empezó a contar lo que le pasó un día- -"Estaba yo en un jardín… y una niña me vio y salió corriendo y llorando, llamando a su mamá, y la mamá quería pisarme muy fuerte… y si no salgo corriendo…
"No, Chacha, no, eso no puede haberte ocurrido, tú siempre has estado aquí, en este sitio oscuro, por eso… Por eso tenemos que salir de aquí… para estar con los niños y con las niñas en los parques, y comer… galletas, y peras… y helados… ¿No te he contado lo rico que sabe el helado de fresa?...
Y en estas estaban cuando, de pronto, vieron unos zapatos que tenían unos pies dentro, porque, se había abierto la puerta mientras hablaban y no habían oído nada... y vieron los zapatos con los pies dentro que se acercaban donde estaban el Ratón y la Cucaracha, que se miraron muy asustados y, sin pensárselo ni poco ni mucho ni nada, porque no tenían tiempo, salieron corriendo hacía la luz y se olvidaron del desván, vieron unas escaleras y las subieron, y una puerta abierta y en un periquete ya estaban en la acera, y vieron que la gente andaba muy deprisa y había unas cosas con ruedas que corrían y corrían y el Ratón Crí Crí y la Cucaracha Chacha pensaron:
-"¡A ver si nos hemos equivocado al escapar!", pero ya estaban en la calle, por eso, se miraron asustados y se orillaron en una esquina en la que había un saco de cisco y una pala y allí se quedaron esperando.
Y colorín,
colorado, este cuento… ha terminado.
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