LA IMPORTANCIA DE DEJAR HUELLA
Dedicado, con mucho cariño
a Dª Adoración Holgado por todo el bien que hace la Universidad de la
Experiencia que ella potenció y sigue potenciando.
¿Como hubiese cambiando mi
vida de no ingresar en la Universidad de la Experiencia?
De muchas formas, porque,
no habría tenido la oportunidad de conocer a gente estupenda, entregada,
que comunica ilusión y entusiasmo a los mayores cuando todo a nuestro alrededor
es apatia e indiferencia.
No hubiese conocido a doña
Adoración Holgado, nuestra querida “Dory”, promotora entusiasta de la idea y
gestora infatigable de la misma, a Mary Tere, ¡Qué memoria, Dios mío!, ni al
profesor Flecha, ni al profesor Sánchez Caro, que tiene toda la Biblia en
la cabeza y lo cuenta con pasión, ni a Maria Eugenia, que nos hace sentir
jóvenes, ni a Sergio, que me impulsó para hacer este blog en el que dejo “mis
cosillas” para que todo el mundo pueda leerlas, ni a Mercedes y su amor a la
radio bien hecha, ni me hubiese reencontrado con Julia Villa y su interés por los
mismos escritores que me entusiasman, a don Antonio y sus reflexiones sobre el
proceso de la memoria para encontrarnos, lo más tarde posible, con el primo
alemán… Al profesor Senabre, que nos despertó el amor por Castilla y León, a
doña Ana María Carabias, que nos hizo amar a Carlos V, Isabel la Católica y
Juana la Loca, en fin, que nos hizo comprensible a los Reyes de España…
Todo ese plantel de
estupendos profesores que consigue mantener, pese a los recortes
presupuestarios, nuestra querida Dory…
¿Qué hubiese sido de mí sin
la Ponti?
Lo ignoro, pero, lo que es
seguro es que me hubiese divertido menos, hubiese aprendido menos, en
definitiva, hubiese sido menos feliz.
¿Por qué?
Porque en la “Ponti” he encontrado el “Balsamo de Fierabrás” aceptación,
cariño, respeto, reconocimiento, ilusión y, sobre todo, el convencimiento de
que sirvo para cosas que ni soñaba.
En la “Ponti” me acostumbre
a abrir las antenas a la aldea global en la que estamos, descubrí, que era
capaz de escribir, de cantar, de relacionarme con los otros…
¿Qué me hubiese perdido?
En fin, que hubiese escrito peor, vivido muchos menos momentos felices,
no hubiese conocido a gente tan inteligente, profesores y alumnos, por
supuesto.
¿Y ahora qué? Bueno, que
Dory y Mary Tere me perdonen pero tengo la intención, si Dios me conserva la
salud, de seguir … como Joe Rigoli, matriculándome cada curso, en la confianza
de que siempre habrá al menos un curso en el que me acepten.
Un entrañable abrazo a
todos y mi más profundo agradecimiento.
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