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Mostrando entradas de 2020

MAÑANA SERÁ OTRO DIA

  Mañana será otro día.   José-Luis Ramos Martín Pseudónimo. Virgilio Justo Celso aparece en el salón bostezando,  no acaba de írsele el dolor  de cabeza, se siente raro, quizá está harto, hastiado de ese trabajo del que no logra librarse ni en sueños, hastiado de los pequeños ladronzuelos,  de las denuncias por escándalo público, de Julita, la popular trabajadora de la noche que le ha roto la cabeza con el cierre de su bolso al proxeneta que la explota desde hace diez años y que le exige lo que no ha ganado. A Celso le aburre que cada día y cada noche sea igual, papeleo, rutina, connivencia con la marginación… a él lo que le gusta es ver la televisión en zapatillas junto a Pepa, su mujer, discutir de política con el chico, tomarse un bocadillo de calamares viendo jugar al Barça… pero no se le logra casi nunca. Cuando entró en el cuerpo pensó que sería ascender y vivir centrado en la investigación, solucionar problemas, limpiar las calles de tunantes...

PERO¿ ESO... TAMBIÉN PASÓ?.

  PERO ¿ESO TAMBIÉN PASÓ?. Todo el tiempo del mundo... ¡  Que mentira!, el tiempo se escapa entre los dedos igual que el agua, igual. La vida nos enseña, a trompicones, y solo al final, cuando ya te has equivocado un montón de veces, y todo ha quedado detrás, m iras a tu alrededor, la estantería de libros pendientes de leer, que quedarán ahí, unos, porque ahora no te interesa el tema, otros, porque tienen la letra demasiado pequeña y la vista se cansa en exceso, otros, simplemente porque están en la estantería de arriba y ¡Qué pereza! Te miras al espejo y no te reconoces, en cambio, caminas por la calle y te conocen por la espalda, tu andar, tu calva, tu lentitud,  todo dice a los demás quien eres... ¡Quién eres!, ¿Cuántos José Luis has sido? ¿Cuatro?, ¿cinco?, si te fijas un poco, a través de las fotos antiguas ves al niño que fuiste, el niño que miraba su entorno con temor . ¿Ese eras tú?. En otra foto sepia, ves el joven que buscaba y buscaba sin saber qué, Ese también...

¡ES LO QUE HAY!

  ¡ES LO QUE HAY! A 18 de diciembre de dos mis veinte. Primer año de la Pandemia, Cuando era un niño, veía a los mayores de cuarenta o cincuenta años como personas muy viejas, las señoras, gordas, los hombres, mal afeitados, encanecidos, recuerdo que en aquellos años se hablaba del año dos mil y se pensaba en películas de ciencia ficción. Y va a hacer un cuarto de siglo del año dos mil y aquí estamos.  No me imaginaba superando los sesenta años, ¡eso ni soñarlo!. ¿Cómo iba a vestir yo con aquellas extrañas ropas con que se reflejaba en el cine a los habitantes del siglo XXI? ¡Qué locura! Y con este pensamiento, a mis diez años, diez años de los años cincuenta, vivía la mar de tranquilo. Ha llegado el siglo XXI, hemos pasado el año dos mil y  en el dos mil veinte y pico ¿Qué ha ocurrido?  Hace décadas que el hombre ha llegado a la Luna y ahora, se piensa en ir a Marte, las comunicaciones son inmediatas desde cualquier parte del mundo. La televisión, ese invento que no...

EL PAVO DE NOCHEBUENA

  EL PAVO DE NOCHEBUENA Teatrillo en un acto. Autor: José-Luis Ramos PERSONAJES.- CARMELA, la madre, con permanente o moño, vestida elegantemente. TOMASA.- hija de Carmela y Onofre. Entradita en carnes, se mueve con mucho desparpajo y guiña un ojo cuando está nerviosa. ONOFRE.- El padre, vestido modestamente, algo calvo, se mete las manos en los bolsillos de la chaqueta cuando quiere habar con todo ampuloso. PATRO.- La vecina que viene a cenar. Mira todo con mucha curiosidad, se muestra nerviosa, de vez en cuando se fruta las manos. SANCHA.- La criada. Parece siempre asustada. La escena Una mesa larga preparada para la cena. Mantel blanco, platos, vasos, etc. Para cuatro comensales. A la izquierda, en una esquina, un árbol de Navidad, puede ser un dibujo. Al fondo, una mesa de centro. Entran en escena Carmela y Tomasa, hablando con nerviosismo, se dirigen a la mesa y mientras hablan van colocando las cosas. CARMELA ( Con genio) Te lo tengo dicho mil veces, hija, mil veces, no sé dó...

CON PABLO EN LA MEMORIA.

  CON PABLO EN LA MEMORIA Fue anteayer, era martes, habíamos tenido alguna comunicación a través del móvil sobre cómo te encontrabas tras la pérdida de Nani, pero no me decías nada del Covid, estabas desnortado, agradecías mis palabras, pero, dilatabas en el tiempo el que nos vieramos un día y dar una vuelta, y hablar. ¿De qué podíamos hablar?. Hay momentos en la vida en que es mejor hacerse un ovillo y dejar que pase todo, aunque sea poco tiempo, el necesario para coger fuerzas y poder afrontar la pérdida, al menos eso pensé yo. No podía pensar, era demasiado horrible, que estabas luchando con el Covid y no te preocupaba, que preferías que ganase el bicho... Total, estando sin tu otra mitad... Por eso, porque no sabía nada, porque seguía con mi vida ignorante de lo que estaba pasándote, fue un mazazo fuerte, muy fuerte, que me pasase Pilar su móvil con la noticia FALLECE PABLO CHECA ha trabajado durante muchos años con nosotros en LA GACETA REGIONAL. Y tu foto con capa y en la Pla...

¿Por qué escribo?

  ¿Por qué escribo? Pepe Ramos   Porque, cuando me siento ante el ordenador, vibro, me emociono,   surgen de mis dedos, como fantasmas,  personajes que tienen algo mío, algo que fui o quise ser, algo que soñé o que se quedó envuelto en la nebulosa de mis ensueños, son personajes que tienen sentimientos, emociones, miedos, alegrías y penas que resuelven… como algunas veces quisiera  haber hecho yo. Lo otro, lo cotidiano, lo compartido con todos, no me llega de la misma forma, por eso escapo a ese mundo de ensoñaciones y quimeras y durante ese tiempo, media hora, una, dos…, me dejo adormecer ¿Por qué? Porque lo cotidiana no me llena. Veamos: Para mí, tiene más vida Hermosilla de los Infantes, el pueblo de mi novela SIEMPRE SE ESTÁ AL PRINCIPIO Y AL FIN que Guijuelo, Béjar o Montemayor del Rio. En mi fantasía, Hermosilla está junto a Béjar y para llegar desde Salamanca debe utilizarse la misma línea de autobuses, antiguamente La Serrana de Coca, después...

LA CONVERSACIÓN

  LA CONVERSACIÓN   Nada más entrar en casa observa que Marta, su mujer, está viendo una película en la televisión. Sin hacer apenas ruido, pasa a la cocina y se prepara un café. Después se sienta a su lado. A los pocos minutos, durante la publicidad y como por decir algo, pregunta a Marta mientras toma un sorbo de café: —Marta, ¿Serías capaz de mentir para protegerme de un crimen?   Marta suspira profundamente y, mirando de hito en hito a su marido con indiferencia, responde:                   — ¿Cometer tú un crimen? ¡Que disparate! ¿Qué tripa se te ha roto? Tú no eres capaz de matar. Bueno, por no matar, no matas ni el tiempo… ¿De dónde has sacado esa estupidez? Juan baja los ojos a las rayas del pantalón, deja la taza en la mesita de centro y vuelve a preguntar.   -¿Serías capaz? — breve pausa —. Necesito saberlo.         ...

AQUEL PUÑETAZO

  Aquel puñetazo Autor: José-Luis Ramos Martín   ¿Por qué me están mirando así? Yo iba por mi camino, con prisas, como siempre, y el moreno ese, me sacó la cartera del bolsillo de atrás. ¿Es que encima tengo que darle las gracias? No señor, le di un buen puñetazo, puede que me pasase, puede que esté débil o quizá le echó cuento al asunto para provocar lástimas, desde luego, si es eso lo que buscaba... ¡está claro que lo consiguió! ¿Qué le salía sangre de la nariz? Suele pasar, pero tampoco es para hacer tantos aspavientos, vamos, ¡digo yo! Eso fue lo que provocó aquel tumulto. Hasta el mendigo que pedía en la esquina se acercó a mirar, y las caras de la gente eran acusadoras, parecían decir. “Es un criminal”. Bueno, las miradas podían decir eso o puede que sea mi sentimiento de culpa y su solidaridad lo que me hace sentir culpable. Es probable que esté   débil. Y yo, lo siento más que ellos, de verdad, he debido pasarme, por como me duelen los nudillos, pero, ¿e...