¿Qué hacemos que nos da vida?
Vivir, así, con todas las letras en negrita, ocuparte de todo con amor, dedicarte a lo que siempre has querido, mirar los pistilos de una rosa, pasear por el campo, ver una puesta de sol… Jo, tío, que bucólico…
Pues eso, todo menos quedarse tumbado en el sofá, buscar el periódico y jugar la partida de julepe hasta el oscurecer…
Me gusta salir a pasear por las mañanas hasta el río con mi mujer y un grupo de amigos, charlar, cantar mientras friego los platos, leer los periódicos en la biblioteca esperando la hora de clase. Tomar un café…
Respirar el aire colado de la calle Compañía en diciembre, disfrutar del sol de marzo, salir al campo los fines de semana, leer un buen libro… Imaginar historias que luego, como dice Joaquín, un amigo que de eso sabe un rato, terminan siendo mis propios sueños…
Eso es lo que me da vida.
¿Por qué? Porque voy a mi casa contento y lo nota hasta el pájaro. Porque cuando mis hijas leen lo que escribo reconocen hasta el estado de ánimo con que lo escribí…
Por eso, porque disfruto cantando a los mayores de una residencia o a los novios que se prometen la utopía de ser eternamente felices en la Catedral Vieja al compás de colombianas, sevillanas y bulerias.
Por eso, porque disfruto cantando a los mayores de una residencia o a los novios que se prometen la utopía de ser eternamente felices en la Catedral Vieja al compás de colombianas, sevillanas y bulerias.
Porque, a veces, me sorprendo sonriendo por la calle ante el escaparate de una tienda, yo, que siempre tuve fama de ser un tío muy serio…
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