SIN MOTIVO DE QUEJA
Pepe Ramos
Mi vida fue difícil,
quizá frustrante,
y yo, lo permití.
Al final del camino,
miro atrás
y descubro otra senda,
es el camino que no tomé,
el que me llevaba a permanecer,
a esperar sin miedo, la oportunidad
de vivir en compañía.
Vislumbré otras posibilidades,
que, como espuma
se disolvieron
al abrir la botella.
Ahora, quizá tarde, observo,
a la que yo soñé mi compañera,
del brazo de otro hombre.
Y se la ve feliz.
Simplemente feliz,
sin estridencias,
solo viviendo
ese dulce placer que es la vida.
Y yo, en silencio,
reconozco mi error
Y es, el eco de lo que no fue,
la sombra de lo que pasó.
Pero, aún así,
y en la distancia,
veo belleza en su risa,
paz en su respiración,
y como un susurro
mi alma se despide
de algo sutil, extraño,
que aún llevo conmigo.
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