EL ASCENSOR AVERIADO.
EL ASCENSOR AVERIADO. Pepe Ramos.
Ascensor del piso 55, en la Avenida 37 de Manhattan, viernes, 6 de la tarde. El ascensor se detiene bruscamente entre dos pisos. Cuatro personas atrapadas: Rodolfo, Enmanuel, Angustias y un cirujano estético Emanuel, que no suelta su maletín ni aunque lo maten.
[Ruido metálico. El ascensor se detiene con un tirón. Luz de emergencia que se precipita a encender Rodolfo, que parece más sereno.
Rodolfo (apretando los dientes, mira su reloj): ¡Maldita sea! Tengo que estar en la notaría de la calle 22 en menos de una hora.
Enmanuel (revisando su maletín): Respire, señor… ¿cómo se llama usted? Rodolfo, ¿verdad? La tensión no ayuda. Yo tengo una cirugía mañana a las diez, así que me vendría bien salir de aquí… sano y salvo para dormir al menos cuatro o cinco horas.
Angustias (tocándose las pulseras, con cara de confusión): ¿Esto es obra de algún listillo del otro candidato Porque… oh, dios, ¿estamos en el piso 55? Y yo quería ir al spa.
Rodolfo (resoplando): No, esto no es un “evento de ningún tipo”. Esto es un ascensor atrapado y… parece que no ha sido accidental, fijense en los que vamos en este cacharro.
[Unas furgonetas de policía y la Cámara móvil de la ACB TVSe encuentran frente al edificio, se escucha un pitido de emergencia, seguido de un mensaje grabado desde la emisora de ACB TV.]
ACB TV (voz en altavoz): Atención, los atrapados en el ascensor prestén mucha atención, por favor. Se ha recibido en nuestra emisora un aviso urgente que dice así: Es un secuestro, los cuatro ocupantes del ascensor inutilizado en el piso 55 deberán pagar, solidariamente, la cantidad de 2.000.000 dólares en la cuenta numerada antes de mañana a las cinco de la tarde. Hemos contactado con los familiares de los cuatro rehenes y nos aseguran que cada uno debe pagar la cuarta parte del dinero citado. De lo contrario, se teme por la integridad del edificio y, ustedes no quieren ser responsables de esta desgracia ¿verdad?. Pues, confién en sus familiares, de ellos depende sus vidas y la integridad del edificio.
Angustias (pálida, jadeando): ¡Dos… millones! Pero… En la caja de seguridad de mi yate tengo el talonario de cheques. aunque... quizá mi Tolomeo no quiera pagar tanto por mí, mi perdida le vendrá muy bien para estar con su amiguita y hacerse famoso que es lo que en el fondo quiere y yo, aquí atrapada...
Enmanuel (con tono serio, mientras aprieta su maletín): Esto es muy grave. Si no hacemos algo el edificio puede saltar por los aires... no solo nosotros…
Rodolfo (mirando su reloj de pulsera): ¡Yo necesito salir ya! La notaría no espera, y si no firmo, pierdo todo. Esto es… una catástrofe internacional.
Angustias (mirando al techo, confundida): ¿Catás… qué? Yo solo quiero un masaje de pies. ¿Esto se arregla con dinero?
[Rodolfo golpea el panel del ascensor. Enmanuel saca su teléfono, pero no tiene señal.]
Enmanuel: No hay señal. Esto no pinta bien para ninguno de nosotros.
Rodolfo (murmurando): Perfecto. Justo. Una hora para la notaría, un rescate multimillonario, y… ¿van a volar el edificio?
Angustias (susurrando, dramática): ¡Eso sería terrible para mi peinado!
Enmanuel (suspirando): Bien, tenemos que calmarnos. Necesitamos pensar. Rodolfo, ¿tiene… alguna… habilidad especial para...?
Rodolfo (con una mirada traviesa): Bueno… digamos que en España aprendí algunas técnicas para volar puertas blindadas,,, pero están ustedes y podrían salir heridos...
Angustias (entusiasmada, no ha entendido la ironía): ¡Oh, yo también sé negociar! Compré esta chaqueta en rebaja, y eso fue un trato duro…
[Se escuchan sirenas a lo lejos. Todos se miran, nerviosos. La tensión sube.]
Enmanuel: ¡Ok! Intentemos abrir un ascensor desde dentro… ahora sería el momento.
Rodolfo (resignado, mirando al panel de control): Perfecto. Mientras yo violento las placas de llamada ustedes se colocan atrás, pegados, muy pegados... no les de vergüenza, es su vida la que está en juego…
Angustias (con brillo en los ojos): ¿Y con un achuchón se arregla todo? ¡Qué bien!, vengan, vengan todos con mamá...
Enmanuel (con cara de asco): ¿Eso es realmente necesario?…
[Rodolfo arranca la caja de registro con una presión de todo su cuerpo y la puerta cae al suelo, todos intentan salir corriendo y Angustias cae al suelo cuando se le rompe una pulsera de brillantes, la luz del ascensor parpadea).
Rodolfo (susurrando): Bienvenidos al mundo libre, ahora, escuchen, no nos conocemos, no nos hemos visto nunca, cada uno que baje los 55 pisos como pueda eludiendo las luces de la tele y de la policía. Bienvenidos al viernes más peligroso de Manhattan.
Una hora más tarde entra la policía y las cámaras de televisión en el edificio gritando: Señores, salgan por favor, se ha pagado el rescate, salgan de uno en uno, no corren ningún peligro.
La respuesta fue, silencio y un ascensor destrozado.
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