CAMINANDO HACIA EL NIHILISMO TOTAL.

 

Caminando hacia el nihilismo total.

                    Pepe Ramos


A principios de los años sesenta del siglo pasado, los niños íbamos por las calles con la cabeza muy alta sintiéndonos los paladines de una batalla contra el hambre de un país muy grande que no podía alimentar a sus ciudadanos.

Tanto en la escuela como en la parroquia a la que íbamos convencidos de que teníamos la verdad absoluta en nuestra mente y nuestro corazón,  nos sentíamos paladines de una lucha contra el hambre, no es que aquí entonces atasen los perros con longaniza ni mucho menos, pero no había referencias para compararnos con otros países.

Entonces aún no había televisión y en España no entraba más información que la que enviaba a las emisoras Radio Nacional de España, vamos, lo que llamabamos "El Parte" que era nuestra única fuente de información.

Franco iba a misa y comulgaba, en las celebraciones solemnes entraba y salía de los templos bajo palio, de que lo supiesemos todos los españoles se encargaba el NO-DO.

A través del NO-DO y los periódicos sabíamos todo lo que convenía que nos llegase.

Franco era el sumo protector de los valores patrios, eso lo sabíamos muy bien, lo escuchábamos a todas horas, en el colegio, en casa, en la radio y, si había tres pesetas para ir al cine, en el NO-DO,  lo otro, lo que realmente ocurría, no lo contaban las noticias de la radio ni el periódico al que tenían acceso nuestros mayores, nosotros, los niños de pantalón corto, solo sabíamos que había chinitos que se morían de hambre y era muchísimos y eso nos acongojaba.

Han pasado los años y han cambiado las cosas de tal modo que ahora es China, el país que con Estados Unidos y Rusia nos tienen "acongojados" con los aranceles, las guerras que nos trasmiten por televisión mientras cenamos en nuestras casas calentitos y viendo como si fuese una película del Oeste lo que está pasando ahí fuera.

Los políticos, de uno y otro lado, no fomentan valores ni nada que pueda verse como alternativa a aquella España que malvivía bajo la boca del dictador Franco... Y ahora, con estos pequeños cesares y taimados gobernantes, nos quedamos  paralizados ante lo que vemos insensibilizados, cobardes, vigilando como el avaro que cuenta sus monedas una y otra vez, que podamos seguir viviendo con nuestro calor, nuestro alimento y nuestra paz, que eso de las armas atómicas y esos cuentos del "tio del saco" no nos asustan ya porque pensamos, un poco bobamente, que ellos, lo que la tienen más larga, no la van a usar porque quieren seguir dónde están y están muy bien.


Yo, veo a mi alrededor que ya  no se tienen en cuenta los principios más elementales que valían entonces, respetar al otro, vivir con sencillez y respeto como el principal valor.

Observar hoy el comportamiento social inducido desde arriba, me lleva a  una profunda sensación de vacío, a ver a mi alrededor una sociedad  sin  norte, sin  ideas claras de convivencia.

Lamento comprobar que  desde las altas esferas se impulsa un estilo de vida sin valores, todo el mundo piensa que "Los tiempos cambian y las necesidades sociales también".

Y así, con la catequesis de "Telediario" se nos cae la escalera y no podemos agarrarnos a ninguna brocha.

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