ESCRITOS ANTIGUOS cuando toca recuento
CUANDO TOCA RECUENTO.
José-Luis
RAMOS
A veces, sin saber por qué, echo la vista atrás y me embarga
una duda ¿habré perdido el tiempo?
Y es entonces cuando me pregunto ¿En qué
quedó mi utópica ilusión adolescente?
Y sin saber por qué, repaso la
lista en la que anoto, como para la compra. Varias columnas: LO QUE
TENGO, LO QUE ME FALTA y LO QUE SE FUÉ.
Y entonces surge el miedo y
corro, como un niño angustiado, a las carpetas, veo fotos viejas,,, y allí está todo, pero, no
es así como yo lo recuerdo, se me parecen
las fotos del que, según dicen fui, están allí, al menos, los otros dicen que
ese fui yo.
Retomo la lista en LO
QUE TENGO, y anoto, el tiempo que disfruté, el que gocé y sufrí y creo que estoy
conforme pero, ahí está el engaño, eso no es lo que tengo, eso es recuerdo, ¿entonces?
¿No estaría mejor en LO QUE SE FUE?, A fin de cuentas y haga lo que haga, solo
vale para recordar, ¿y es un recuerdo cierto? ¿verdadero? No será
que, como el fuego, un día se consumió y
contemplo las cenizas, el sueño, la calma, la luz, y un
sosiego en el alma que no siempre sé ver. ¿Es eso lo que queda de lo que
he vivido?
Y anoto en la columna de LO QUE ME
FALTA, Y la lista es muy larga, veamos, energía, ilusión, juventud, ¿esperanza?
No sé, no sé... nunca he sabido jugar al solitario sin hacer trampas.
Y Ahora toca decir que es LO QUE TENGO, el
recuerdo del tiempo vivido, el amor de Pilar, el de mis hijas, el de Victor, mi
nieto... y el futuro delante, no sé si corto o largo, ¿suficiente para
disfrutar de esta paz y sosiego que
deja en el alma saber que, a estas alturas, nadie espera que cumpla, que me
esfuerce, que demuestres nada...?
Y me queda EL PRESENTE y si sé disfrutarlo, será
un tesoro inmenso, me aportará... una relajada sensación de paz y de consuelo
al aceptar lo perdido, lo luchado y es en ese reposo del guerrero
que... dure lo que dure, compensa lo que fue y lo que pudo haber sido,
aunque, en su momento, quizá no supe verlo.
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