NUNCA ES TARDE
NUNCA ES TARDE
Pepe Ramos
Nunca es
tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre que no pueda
permitirse un pasado.
Benjamín
Prado
Llegó un momento, una tarde
cualquiera, en que, como dice el poeta, puedes permitirte olvidar,
aunque estés. como la cuerda, condenado a formar parte de un comienzo y un fin.
Quiso romper con
lo que duele, con la amargura, la pena, el desaliento…
Le dijeron, amigo, has
contraído compromisos, obligaciones… La vida te ha acorralado, formas parte de un grupo que tiene influencia sobre
ti.
Aunque expongas, por ejemplo, que no eres feliz, no te dejarán ir.
No te dejarán ir, dirán que estás mal, y si insistes en exponer
razones de peso, de cansancio, apatía, les demostrarás que algo no
funciona bien en ti, y terminarán metiéndote en un centro para enfermos
mentales.
Pero, ¿No puedo
retirarme a otro lugar, dónde no me conozcan, dónde no les preocupe en absoluto
quien pueda ser ese calvo que pasea por los jardines con las manos unidas a la
espalda?.
Tiene que ser posible, yo
he visto gente así, personas solas, arrastrando los pasos o mirando jugar a los niños en un parque. ¿Por qué no
puedo ser yo uno de ellos?
No, tú estás aquí y vives sujeto a tu aquí y a tu ahora, a tu familia, a todo eso que
hasta ahora pensábamos que te llenaba. ¿Estás
seguro de lo que nos estás contando?
Totalmente. Solo digo que si podría negarme a seguir como hasta ahora, coger un
tren con dirección a cualquier parte y empezar de nuevo.
¿Coger un
tren con rumbo a cualquier parte y, sobre todo, con tu pensión.
Quieres dejar toda tu vida atrás, renunciar a todo menos a
tu pensión… ¿De dónde te ha venido esa pensión? De todo eso que
rechazas, quieres el resultado de una vida y que esa vida se esfume, vivir con la seguridad de esos ingresos… y los demás, ¡qué se zurzan!. ¿Ves como no
puede ser?
No me siento a gusto
obedeciendo, agradando a todos, viviendo con el temor a que
me traten como a un niño porque lo que hago o lo que digo no les gusta o está
mal.
O sea, quieres irte
porque no eres capaz de imponerte a tu entorno. ¡Acabáramos!, un
cobarde y un pusilánime. Ese eres tú.
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