El reino de Corpolandia y el rey Gerardo
El reino de Corpolandia y el rey Gerardo
Un cuento del abuelo Pepe para sus nietos Julia y Olmo, con mucho, mucho cariño.
En el reino de Corpolandia reinaba el rey Gerardo, que era un gran cascarrabias, vivía siempre enfadado y era muy tacaño, pero un día se despertó de muy buen humor, llamó a sus sirvientes y les exigió que llamaran a Pedro, el más famoso sastre de su reino para que le hiciese un traje digno de su real persona.
Pedro recibió el encargo con mucha alegría aunque temía que no fuese a cobrar el encargo pero, el honor de hacer un traje al rey le llenó de orgullo, se presentó en palacio dispuesto a atender a su soberano. Iba a hacer el traje más maravilloso que se hubiese conocido y cuando lo luciese el rey Gerardo en el banquete, todos sabrían que era un traje confeccionado por él.
El ogro Oscar se enteró de que iba a celebrarse un banquete real en el palacio y decidió acudir para asustar a todos y comer exquisitos manjares. ¡Iba a saber el rey Gerardo como se las gastaba el ogro Oscar!.
Al mismo tiempo, la bruja Beatriz, que no había recibido el dinero de los últimos conjuros y potingues que le había hecho al rey hacía ya muchos años, decidió también aprovechar la ocasión para recibir lo que en justicia le correspondía.
El día del banquete, el rey Gerardo lucía el traje confeccionado por Pedro, un traje con hilos de oro y las mejores sedas del reino pero, había un problema, cuando el sastre estaba terminando de coser la última puntada, algo mágico ocurrió y el traje se volvió invisible para los valientes que podían verlo y que disfrutarían con el ridículo del rey, no así para la gente normal, esta sí veía la seda, los brocados de hilo de oro y las botonaduras de piedras preciosas.
El ogro Oscar, hambriento como estaba, irrumpió en el banquete y comenzó a comer todo lo que había en las mesas, sobre todo en la mesa real. Al verlo, el rey Gerardo, atemorizado, se escondió debajo de la mesa y dejó que el ogro asustase a todos los presentes.
Pedro, valiente como siempre, decidió enfrentarse al ogro armado con su tijera mágica, se acercó por detrás. sigilosamente, al ogro y le cortó un trozo de los pantalones dejando a la vista el trasero del ogro que, asustado, creyó que una fuerza invisible le atacaba y salió corriendo en medio de las risas de todos los presentes.
Mientras tanto, Beatriz, la bruja, aprovechó la distracción para lanzar un hechizo sobre el rey Gerardo que hizo que experimentara sentimientos de generosidad hacía todos los que había ignorado durante mucho, mucho tiempo. Arrepentido, salió de su escondite y decidió cambiar su forma de gobernar.
El sastre Pedro y la bruja Beatriz salieron en medio del tumulto y se fueron a sus casas, la gente aprendió, sin saber qué era lo que había ocurrido, una lección sobre la importancia de la valentía y la generosidad. Y vivió feliz para siempre bajo el popular y feliz reinado del rey Gerardo.
Y colorín, colorado, blanco, azul, verde y morado, este cuento se ha acabado.
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