¡COMO HEMOS CAMBIADO!
¡Cómo hemos cambiado!
22 de abril 2022
Cuando
estábamos pasando esa racha negra que fue para España el COVID-19 y nos
anunciaban que tras ese bichito íbamos a ir hacía una NUEVA NORMALIDAD no
podíamos imaginar todo lo que nos iba a traer aquel tiempo siniestro en el que todos viviamos con miedo, un absurdo miedo a que cualquier persona que pasase a nuestro lado en cualquier mal momento pudiese contagiarnos y terminar, en el mejor de los casos, en el hospital dos o tres semanas.
Nos fueron
diciendo, como a pildoritas, poco a poco, que tras más de cuarenta mil muertos, la inmensa mayoría mayores
de 65 años, que teníamos que seguir con nuestras vidas, que, tomando las debidas precauciones y siendo muy cuidadosos, se reanudaba la actividad nacional a todos los niveles, la vida diaria tenía que continuar.
Y todos nosotros, todos, con tal de salir del confinamiento, con
tal de poder salir del confinamiento, estuvimos dispuesta a aceptar todo, quebraron algunas empresas de transporte, cafeterías, hoteles, porque no podían mantenerse sin el turismo, que vino, pero muy escaso, las empresas redujeron mucho personal, todo cambio, surgió, como por arte de magia, la palabra teletrabajo, ya se podía trabajar desde casa, todo se podía hacer por internet, bueno, todo no, pero casi todo, y sobre todo los temas de comercio,
Ocurrió algo extraño, cada vez viajaba menos la gente, había menos autocares y
menos viajeros.
Salimos al bar, a tomar un café, pero con precauciones, nos parecía extraño podernos quitar la mascarilla dentro de locales llenos de extraños, pero, ¿para tomar las consumiciones?
Siempre guardando las distancias, saludando a los amigos con el codo o simplemente, con un movimiento de cabeza, pusimos mucho interes en guardar la distancia social, como si
fuésemos extraños, nada de abrazos, ni besos, las efusiones quedaron para el
hogar, siempre debía haber dos asientos vacios en medio, nos costó alguna multa
y bastantes toques de atención hacernos a la idea de que eso iba a ser así en
lo sucesivo, pero sí, aunque podíamos quedar en una terraza, para transitar por
las calles, las precauciones eran las de siempre, mascarillas, guantes, gel, intentando
siempre que la comunicación física fuese la menor posible.
¿Y eso qué
tiene que ver con el virus?
Pues eso, nos
explicaron hasta aburrir, que había que evitar
aglomeraciones y, no somos tontos, supimos desde el principio que en las
ciudades más pobladas fue dónde más infectados hubo desde el primer momento, y
muertos, entre los mayores y los que los atendían, sanitarios y
personal de servicio, nos acostumbramos a que todo debía estar desinfectado,
todo, que no se diesen oportunidades al virus… y poco a poco, por el
atosigamiento diario de normas y más normas, leyes y más leyes...
Fuimos entrando
en la NUEVA NORMALIDAD sabiendo que el virus no había desaparecido, incluso hubo algunos brotes más en distintas provincias y hubo que tener de nuevo el confinamiento, pero ya sabíamos bastante y no fué como la primera vez, ya era algo más que una gripe con algún muerto de vez en cuando, pero no era la noticia del telediario todos los días, porque casos de
fallecimientos sigue habiendo.
¿Y los partidos
políticos?
Bueno, los partidos
políticos no han llegado aún a la nueva normalidad, siguen los insultos, las
acusaciones, las risas socarronas cuando habla en el Congreso el portavoz del
partido contrario, las denuncias por agravios en los juzgados por los cambios y
leyes por decreto… Y las mascarillas,
los geles, los guantes… eso es lo que ha llegado para quedarse en la Nueva normalidad, social, política, económica…
O sea, que nosotros, que nos creíamos tan fuertes, tan dispuestos a llegar a
ser una potencia mundial con un gobierno progresista… hemos sido derrotados por
un virus que nos ha llevado a dónde estamos.
¿Y dónde
estamos?
Eso quisiera saber yo, en la primavera del dos
mil veinte, con el COVID-19 campando a sus anchas veíamos en las televisiones
cómo iban saliendo de su propia escalada Francia, Alemania, Inglaterra, Islandia,
India, en fin, hasta Brasil y Estados Unidos que habían negado, en un principio la existencia del virus en los
primeros momentos. Estados Unidos, con el Presidente Trump acusó a China de haberlo fabricado en sus laboratorios… Y es que, hay que reconocer que en Estados Unidos morían por miles cada
día y no tenían ni Seguridad Social, nos mostraron las televisiones como
enterraban a los hispanos y negros sobre todo en féretros de cartón, entierros masivos en
los parques… parecía que para ellos todo iba peor cada día… ¡Cómo era el Trump
aquel!,
Ahora se ven pocas cosas del extranjero, los corresponsales envían sus
crónicas con fondos de avenidas
desiertas, las declaraciones de los dignatarios no se traducen, todo el mundo
tiene que saber inglés, ¿y si no?, pues oiga, no se entera de lo que pasa y
punto.
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