CHARLANDO DE MIL COSAS.
Conversando de política.
Nos encontramos en la
gasolinera, al lado del Cementerio, Manolo, como casi siempre, llevaba El País,
bien dobladito, debajo del brazo, no se inmutó, supuso, como yo, que ambos
habíamos ido buscando un sitio tranquilo, Y aquél lo era, ¡vaya si lo era!.
-Carajo, Manolo, puedes jurar
que eres la última persona que pensaba encontrar en estos andurriales dando un
paseo… en paz.
-Sí Jacinto, es que en casa, si
te pones a leer, va Angustias y empieza, “Manolo, hijo, haz algo, que yo ya no
puedo con mi vida, podías, al menos, pasar la mopa, yo que sé… Algo, que los
platos no vienen solos a la mesa, jolín” así es que, me pongo la chaqueta y, a
la calle, y es que, me dije “Mira, Manolo, la prensa, un banco en un sitio
tranquilo, y tienes hecha la mañana”. Otros
años, a estas horas, estaría curioseando libros en la Plaza Mayor, pero… con
esto del Covid ese… Se fue todo a la puñeta.
-Tranquilo hombre, tranquilo,
mira, podemos caminar hasta La Platina y volvemos, malo será que nos vean los
de la policía… yo, por si acaso, me he traído el certificado de la operación
del pulmón…
-No me digas que…
-Pues claro, si quieres
arriesgar… con red, Manolo, con red.
Manolo no parecía convencido del
todo, iba, como casi siempre, ensimismado. Por fin, se arrancó.
-La verdad es que, si compré el
periódico… es para algo, no pensaba…
-Será por tiempo, no creo
que Angustias te interrumpa tanto como
dices… además, leer esas monsergas del gobierno es… patético…
-El caso es que en casa…
-¿Sabes lo qué te digo?, no es
nada sano eso de estar tan al quite de lo que dicen esos… señores. Lo de hoy,
no vale mañana, es mejor esperar, te lo digo yo. Mira, yo, por estar una miaja
informado, escucho el comienzo del Telediario, lo de que si vamos bajando el
pico, que si hoy ha habido cuatrocientos muertos, algo menos que ayer, pero,
carajo, ¡que ya van veintidós mil! que si se han recuperado ochenta mil…
después, como todo eso no me cuadra, sabes, porque tiene tufillo de
precocinado, lo dejo y voy a lo mío…
-Pero hay que informarse, mi
Angustias, entre las telenovelas, el Salvame y las noticias de lo del
coronavirus… querría que yo estuviese todo el santo día a su vera, ¿qué quieres
que te diga? Prefiero leer el periódico o una buena película, leer un rato un
buen libro, escuchar música, ir a la compra…
-Sí, hombre, sí, todo menos
entrar en el juego de esos… señores que nos tienen debajo del zapato… Porque
nos dejamos.
-Siempre has sido muy rebelde
Jacinto, ya desde el colegio te enfrentabas a los curas… Me acuerdo de…
-Mira Manolo, es mejor pedir
perdón por haber hecho algo mal que permiso para hacer algo que no te atreves,
si haces lo que quieres, eres tú, aunque te equivoques, si haces lo que te
mandan, no eres nadie.
-Déjate de padres y de
monsergas, lo que no hago es bailarle el agua a estos… señores, nos quieren con
miedo, ¿no tienes muchas cadenas? Pues mira cómo están llevando el tema en
Francia, en Alemania, y no te digo en Finlandia, que esos están a años luz,
pero, en Francia, son más población que nosotros y tienen menos muertes… ¿Por
qué? Son distintos a nosotros, se juntan menos, ¡Y hacen deporte!, al atardecer
pueden ir a correr, solos, por los parques, por las carreteras, cada uno a su
aire, si nos dejan a nosotros hacer eso… preparamos una barbacoa o hacemos un
concurso de baile de sevillanas, cualquier cosa menos lo que conviene. Y eso
nos mata, eso, y ellos… los políticos, que lo saben, nos controlan como a
escolares de suspenso, castigados sin… ¿Recuerdas que cara puso el presidente
el día que anunció el confinamiento? Parecía que teníamos que quedarnos en casa
porque las calles las había tomado, como un ejército, el coronavirus ese, ¡Y
nos lo creímos!, con ese miedo juegan, “Solo se puede salir lo imprescindible,
al supermercado, a la farmacia, al estanco… ¡ah!, y al banco. Eso que no falte,
y la pensión el día veinte, y pagar con tarjeta… que no se contamine uno con
los billetes… En otros países, Manolo, hay otros valores, están abiertas las
tiendas, las librerías, las tiendas de bricolaje, pero los supermercados
grandes, de ochocientos metros en adelante cerrados, ¿por qué?, porque no se
respeta la “distancia social”, otra
bobada, te apartas dos o tres metros, llevas guantes, mascarilla y respeto al
otro y ya está.
-¿Y qué tiene que ver eso con
que nos quieran con miedo? ¿De dónde sacas esa tontería?
-Quieren que estemos en casa,
atentos a lo que ellos digan, papá estado vela por nosotros, esa es la
cuestión, obedientes, atentos, aceptadores… Pero, Manolo, si ni entre ellos se
ponen de acuerdo… Tenemos al lobo mandando
en el redil y nosotros, tan frescos, ¿Los escuchas hablar? Qué si las noticias
falsas, que si solo la información oficial… Piensa, Manolo, piensa…
-Pues sabes que vas a tener
razón.
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