El rentero, Breve sainete en un acto.



        En escena una mesa y algunas sillas. María, una mujer de mediana edad, puede estar haciendo punto o sentada a la mesa leyendo algo, unos segundos de silencio y de pronto, entra en escena corriendo Urbano, el marido, como si le persiguieran.

MARIA.- (Llevándose las manos a la cabeza asustada) Jesús, María y José... ¡Cómo vienes Urbano... ¿Tú te has visto?

URBANO.- (Sentándose en una silla junto a la mesa y bufando). Déjame, María, déjame que estoy... que no respondo de mí... Estaba en el bar con Evaristo, el rentero, charlando amigablemente y de pronto, como por decir algo, me sale con que, ya sabré yo que como le han despedio del trabajo, que no voy a poder contar con los quinientos de la renta de este mes, que si encuentra algo por ahí, alguna chapucilla, que sí, que él es de fiar y que me dará lo que buenamente pueda, tampoco es cosa de que se queden los cinco de familia sin comer... pero que algo, a lo mejor... puede darme si le vienen bien las cosas... pero que, lo que es la renta... que va a ser que no, que como no puede... y que al que no tiene, el Rey le hace libre y no sé cuantas tonterías más...  Y ya le dije yo, que por buenas composturas... si no quiere que tengamos algo que lamentar, que se vaya largando lo antes posible porque yo...
MARIA.- Ya le dirías que nasti de plasti, que si  no paga, que le emplumas inmediatamente...
URBANO.- Sí mujer sí, todas las cosas que se dicen en estos casos... ¡que no nací ayer! ¡Ah!, y esa es otra, que le lleve dónde quiera ¡qué el taxi lo pago yo!... Abrase visto el tío flamenco...
MARÍA.- (Con los brazos en jarras mira a su marido atravesado) Ese tío paga hasta el último euro como me llamo María Moronta... ¡Pues menuda es la hija de mi madre!  ¡Ya estás llamando al abogado...!
URBANO.- No, ni se me ocurre semejante disparate, p´a qué, mira María, cuando un tío te suelta a la cara... y delante de “tol” mundo que no te va a pagar y que vayas donde quieras... algo tiene en el magín... Te lo digo yo... que con esto de la crisis está “tol” mundo “soliviantao”, mira lo pasó con los de ese pueblo... de Marinaleda sin ir más lejos, se presentó en el Mercadona con una banda, se llevaron t´o lo que les dió la real gana y un poco más y n´a, el juez, no sé de dónde se lo sacaría pero escribió no sé que de extrema necesidad  y que si esto y que sí lo otro... ¡Que  te digo mi verdá María, que no están las cosas p´a lios!.
MARIA.- (Saca un pañuelo grande de la cintura y se suena estrepitosamente mirando a su marido de soslayo) Paparruchas, tontunas de vagos... la ley es la ley, hace unos días dijeron en la tele no sé que de un desahucio express... que al primer mes de no pagar la renta... ¡A la santa calle!... Ahora mismo llamas al abogado y que te diga...
URBANO.- ¡Qué va a decir!. Que adelante... él si que se saca la renta... pero a mi costa... ¡No te amuela!... Esos son como los bichos esos...
MARIA.- ¿Los buitres?.
URBANO.- Esos... los buitres, siempre sacan provecho...
MARIA.- Tú le llamas y ya veremos...
URBANO.- (Se atusa el pelo, se mete la mano en el bolsillo, duda y al fín dice con voz de enfado) ¡Pá qué! ¿Pa que te cuente el cuento de la vaca?Que si la casa es tuya, que  si tienes derecho a cobrar la renta como Dios manda, que si no paga... A la calle, pero usted me paga tanto de mis honorarios, tanto de las costas, que no sé lo que es eso de las costas... pero no importa... y a la final ¿qué? Que entre que lo sacan y no lo sacan el Evaristo se ha “largao” del piso pero yo no puedo entrar porque me lo ha “dejao” hecho un solar y encima has tenido que pagar al abogao, las costas, los albañiles, los fontaneros, los electricistas... ¡Que sí, María, que sí, que con esto de la crisis es mejor no tener “n´a”. ¡Que si lo tienes... te lo sacan estos desaprensivos...!.
MARÍA.- (mirando a Urbano con desesperación) ¿Y qué vamos a hacer Urbano?
URBANO.- (Se levanta, da unos pasos antes de volverse a María y señalándola con el dedo índice contesta con firmeza)
Lo más barato, María, lo más barato, esperar a que se vaya...
MARIA.- (Saliendo de escena muy enfadada. Con voz muy alta pero sin mirar a nadie) Ya me lo dijo mi pobre madre, que en paz descanse. Hija mía, ese marido tuyo, perdona que te lo diga, ES UN CALZONAZOS.

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