Contigo
No sabes, ni te importa, qué hora es, tumbado en el sofá del salón, hace tiempo que oscureció y no te has dado cuenta.
Tu mano derecha deja una huella blanca en la mandíbula, sientes, entre sueños, el timbre de la puerta.
Entra, precipitadamente, un joven amable, bien vestido, huele a colonia fuerte, sonríe.
Tras un largo silencio, el joven habla, despacio, casi susurrando.
-Tío Manolo, ¿estás despierto?
-Sí, claro... Y tú... ¿quién eres?.
-Andrés, el de la Clara...
-La Clara... La Clara... había una copla que decía...
-Sí, ya sé, ya sé, mi madre me ha pedido que te lleve a Ledesma, ¿Quieres venir conmigo?
-Contigo... Contigo... ¿Qué me vaya contigo?... Bueno, vale, pero... ¿te conozco?...
-Naturalmente tío, vivo aquí... Ya preparé la maleta... y Antonio espera abajo. ¿Te ayudo?
-La maleta... contigo...
-Anda, vamos... tío... Antonio está esperando abajo...
-Abajo, la maleta... contigo...
Andrés le toma del brazo con cuidado, Manuel arrastra las zapatillas tras su sobrino y sale del salón moviendo la cabeza con desconcierto. Abajo, un coche aguarda.
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