LA BUENA NOCHE



 .
Pepe Ramos

Argumento: 
Marta y Javier salen de casa discutiendo, Javier preferiría pasar la NOCHEBUENA en casa de sus padres en lugar de ir a casa de su suegra, imagina una Nochebuena con sopa de cardo con almendras, besugo, frutas escarchadas, mazapán, anís, coñac  e higos y pasas para hacer el turrón de pobre.
Intenta convencer a Marta para que vayan a casa de sus padres ya que en casa de Margarita, su suegra, todo será nostalgia por la reciente pérdida de su marido, Marcos, que falleció el verano pasado en un accidente de tráfico.

Ruido de ambiente:   Una ráfaga de villancico que surge de una tienda, ruido de tráfico que va desapareciendo al comenzar el diálogo.

Marta.-
Ya sé, ya sé, Javier, es lo de siempre, que si tus padres son más y los mios… ¿Cuántas veces te he oído eso ya?
Javier.-
 Cariño,  tu madre no estará para fiestas, yo, preferiría ir a casa de mis padres…
Marta.-
Ya, y a mi madre… ¡Que la zurzan! ¿no es eso?
Javier.-
Tampoco es eso pero,  Margarita no estará para nada, es todo tan reciente…
Marta.-
Sí, ya, ahora te haces el comprensivo ¡si no la puedes ver ni en pintura!
Javier.-
Reconoce que ella ayuda muy poco a que…
Marta.-
Pamplinas, no la tragas y punto.
Javier.-
Te lo admito, yo me casé contigo… no con tus padres…
Marta.-
 Acabáramos, ya salió aquello. A ver cómo te portas…
(Sonido del timbre de la puerta)
Margarita abre y al verlos sonríe, Javier, le da un beso en la mejilla en silencio mientras Marta se queda anonadada al ver el vestido, negro, de raso, el pelo peinado con una permanente y teñido de rubio, los zapatos de tacón alto.
Marta.-
Mamá, ¿qué te has hecho? Pareces otra… ¡Que maravilla!
Javier.- (tragando saliva)
 Tiene razón Marta, está usted muy guapa, suegra.
Margarita.- (molesta, arrastra las palabras)
 Sabes perfectamente que me molesta eso de suegra, mi nombre es Margarita ¿tanto te cuesta llamarme Margarita?
Javier.- (En tono conciliador)
No mujer, si ha sido una broma… la sorpresa de verla tan guapa… Parece otra.
Margarita.- (con cara de pocos amigos)
Vale, pasad, pero vamos a quedarnos poco rato, tengo reservada mesa en el Hotel Bahía, ya deberíamos haber salido para allá. ¿Trajisteis el coche?
Marta.- (muy sorprendida)
Sí, claro, pero… no sé, me parece que…  hace pocos meses que…
Margarita.- (interrumpiendo con una amplia sonrisa)
Por eso, hija, por eso, porque ya no está el plomo de tu padre para imponernos el besugo, la sopa de cardo y el turrón de pobre… Por eso…
Javier.- (sorprendido)
 Pero, Margarita ¿no era esa su especialidad culinaria?
Margarita.-
 ¡Y un cuerno!, a mí, lo que me gusta es que me sirvan, a nadie le gusta estar pelando y guisando el cardo toda la tarde… era una rareza más de  tu difundo suegro a quien Dios haya perdonado… ¡Si llegó a tiempo!
(Marta y Javier se miran sorprendidos y estallan los tres en una estridente carcajada).

F i n

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